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lunes, 21 de diciembre de 2015

La Navidad del pobre

Oración de un desocupado

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello


Poesía de Juan Gelman

Abrazopoético

Límites

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?

Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.





Costumbres

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal



Poemas de Juan Gelman

lunes, 16 de noviembre de 2015

Resistir





Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.

Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.

Juan Gelman




viernes, 30 de octubre de 2015

Presencia

"Tu pelo habrá crecido"
canto en mi soledad
y lo acaricio

Juan Gelman, poeta argentino

lunes, 19 de octubre de 2015

Islas

A ver: 
un hombre y una mujer 
viven en una isla asediada. 
Los rodea el océano 
donde ardió el plumaje 
de un jilguero 
en el hilo del amor 
que canta en la espesura del vacío. 
El jilguero los nombra 
y son inseparables de sus nombres. 
Los cerca el mundo 
como un animal sin luz y cruel. 
La tierra lame heridas que hablan 
con ojos hacia adentro 
y caen con astros detrás. 
A ver: 
un hombre y una mujer 
muerden las envolturas marinas 
de lo que amaron. 

Juan Gelman (poeta argentino, 1930-2014)

martes, 31 de marzo de 2015

Encuentro, Palabra, Federal, Poesía (7)

se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán
no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos
ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe
Relaciones, 1963.
Juan Gelman

Encuentro, Palabra, Federal, Poesía (2)

Bajo el sol doble de la furia y la pena
la vida sigue.
La vida sigue bajo el sol
doble de la furia y la pena.
Sigue la vida y gira
el sol doble de la furia y la pena.
Es un recurso amar a un árbol
y otras humillaciones del paisaje.
El esplendor del tiempo respira en una mujer.
Se alejan pensamientos que no quieren ser vistos. El sueño cierra la puerta para que empiece otro.

Poema "Soles" de Juan Gelman

viernes, 27 de febrero de 2015

El Poema





"El poema que te quiero escribir, amoramor, no tiene palabras todavía.Viaja en sus negaciones y desastres como el ayer en hoy y su argumento es una llama.Nadie puede apagarla y guarda su secreto cuando tu rostro es plena maravilla.Abre todas las puertas del sujeto, sacrificios del cuándo, los círculos de dos sin redactor original"

Juan Gelman

miércoles, 25 de febrero de 2015

Hacia la vida siempre

I
Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuantas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
II
Alza tus brazos, ellos encierran a la noche,
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.
Que la noche nos cubra como una campana
que suene suavemente a cada golpe del amor.
Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame del dolor,
límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.
Tú destruyes el mundo para que esto suceda,
tú comienzas el mundo para que esto suceda.
III
Me has amado las manos y caerán con el otoño.
Has amado mi voz y está arrasada.
Mi rostro ha reventado sobre ti como una piedra
impura.
Me has amado y amado
para que huya de mí, señor de sombras.
Me has destruido para que yo sea luz humana
cantando
como las criaturas de tu sangre.
IV
Que del recuerdo suba el olor de tu cuerpo y se
haga tu cuerpo.
Que la noche devuelva tu dulzura.
Que tus manos sean dadas por el temblor que dieron.
Que tus ojos regresen de todo lo mirado.
Paloma del amor
en vez
asciendes pura en libertad
giras y cantas como el cielo vas invadiendo el mundo.
V
Como un niño te canto bajo la noche oscura.
Cofre de los secretos, juegos hondos,
temblores del otoño como pañuelos rápidos,
te canto allí para que seas.
Señora del candor,
con boca limpia digo uno a uno tus nombres,
pongo mi rostro en la penumbra que de ellos
desciende,
hago un gran fuego con tus nombres bajo la
noche oscura.
En realidad quiero decir: me haces andar contra la muerte.

"Fábricas de amor" de Juan Gelman (argentino, 1930-2014)

martes, 3 de mayo de 2011

El ojo no es como

otras partes del cuerpo,
el universo corpóreo y el
de un rostro y su ritmo.
No le interesa el sonido, la
humedad, el aire movido por
vapores materiales. Mira la luz
y la soledad murió.

"A la perinola", poema de El emperrado corazón amora de Juan Gelman.

lunes, 2 de mayo de 2011

El emperrado corazón amora

Una palabra cualquiera
no es una palabra cualquiera,
no se parece al cuerpo que la dijo,
no tiene manos, ni pies, ni amora
como un mortal. Lo que nombra 
tiene mares que llevan lejos.
A su casa todos pueden entrar
y su tiempo no cesa
en cada boca. Espera
viajes por el agua oscura que
lleva tu nombre.

Divergencias en El emperrado corazón amora, de Juan Gelman, Seix Barral, 2011

jueves, 23 de septiembre de 2010

Y fui feliz

Hay días que se justifican y tienen su "valer la pena" por una sola frase, pronunciada al viento pero grabada a fuego.

Esta mañana, un joven se atrevió -sin permiso- a "revolucionar" la calma del aula que había sido invadida de misteriosas poesías "gelmanianas" y "galeanas", hacia ya varios minutos. Él dijo en un soplo, después de leer "El infierno verdadero" de Juan Gelman: "Las ideas también merecen un porvenir".  Y fui feliz.  


Entre las 5 y las 7,

cada día,
ves a un compañero caer.
No pueden cambiar lo que pasó.
El compañero cae,
y ni la mueca de dolor se le puede apagar,
ni el nombre,
o rostros,
o sueños,
con los que el compañero cortaba la tristeza
con su tijera de oro,
separaba,
a la orilla de un hombre,
o una mujer.
Le juntaba todo el sufrimiento
para sentarlo en su corazón
debajito de un árbol
El mundo llora pidiendo comida
Tanto dolor tiene en la boca
Es dolor que necesita porvenir
El compañero cambiaba al mundo
y le ponía pañales de horizonte.
Ahora, lo ves morir,
cada día.
Pensás que así vive.
Que anda arrastrando
un pedazo de cielo
con las sombras del alba,
donde, entre las 5 y las 7,
cada día,
vuelve a caer, tapado de infinito

 
*En la imagen, "Civilizacion occidental y cristiana" deLeón Ferrari