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domingo, 12 de julio de 2015

El Matador, poema de Rafael Alberti

-Yo soy el Matador.
-Yo soy el toro.
-Vengo a matarte.
-Inténtalo, si puedes.
-Me luciré contigo.
-Inténtalo, si puedes.
-Has sido noble en toda la corrida.
-Has toreado bien hasta ahora. Veremos…
-Serás mi gloria de esta tarde. Vamos.
-He dicho que "veremos".
- Oye el silencio de la plaza. Espera.
- Un silencio de muerte.
-Morirás entre palmas y pañuelos.
-¿Sabes tú, matador, si eso me gusta?
-El toro muere peleando. Cuádrate .
-Y el matador, a veces.
-¿Cómo dices?
-Que el matador, a veces, también muere.
-Silencio. ¡Vamos, toro! No me hables.
-El condenado a muerte puede hacerlo.
-La plaza se impacienta.-Extiende el trapo.
-¡Eh, toro!¿Qué te pasa?¿No me embistes?
-Con una condición: quiero música. Pídela.
-Ya comenzó. ¿No escuchas?¡Pronto!¡Arráncate !
-¿Qué es eso? No conozco.
-Un pasodoble. El mío.
-Tú eres mi matador.¿Cómo te llamas?
-Antonio Lucas, "El Talabartero" .
-Mi matador. Mi nombre es "Poca-pena".
-Ya lo sé. Pero ¡vamos! ¡Aquí toro!
-Pienso una cosa, ¿sabes?
-Dila pronto. Ya el público protesta.
-Si te enfadas, me callo. No la digo.
- El público no aguarda. Grita, ruge.
-El público que sabe. Si grita, no me muevo.
-Serás el deshonor de la corrida.
-No me importa. Me llamo "Poca-pena".
-Te echarán al corral por manso .Ya eres bruto.
-¿Manso yo?¿"Poca-pena"? Bien me has visto.
-¡Hijo de mala madre!¡Toma!¡Embiste!
-¿Una patada a mí? Verás ahora.
-¡Toro cobarde!¡Toro traicionero!
-Vas volando hasta el último tendido.Ya no tienes muleta.Ya no tienes espada.Ya te tengo a mis pies, doblado de rodillas.¡Eh, matador, embiste! Eres el toro.Hazlo alegre y con arte,como animal de casta y de los bravos.¡Un nuevo paso doble, Presidente!Baja el testuz , no embistas a las nubes. Pásame tus agujas a la altura del corazón. Quiero ceñirme tanto,que toro y matador parezcan uno.

-¡Un momento, un momento, "Poca-pena"!

-No hay momento. Perfílate.Vas a morirte de mi misma muerte.Vas a sentir tu espada hasta la empuñadura.Vas a morder la arena sin puntilla.No es lo mismo ser toro que torero.¡Qué gran faena!¡Olé, grita la plaza!Vuelta al ruedo. ¡El delirio!¡Las orejas,las medias rosa, el corbatín granate,y las luces del traje, como premio!Cascabeles de plata y banderines,Las mulillas te arrastran en redondo.Tu desnudo de sangre va escribiendouna rúbrica roja por la arena.¡Más música, más música, más música!¡Era el mejor torero que he matado!


Rafael Alberti, poeta español, 1902 - 1990

domingo, 16 de junio de 2013

Mi padre, el inmigrante


"Mi padre, Juan Bautista Gerbasi, cuya vida es el motivo de este poema, 
                                                        nació en una aldea viñatera de Italia, a orillas del Mar Tirreno, 
                              y murió en Canoabo, pequeño pueblo venezolano escondido en una agreste
                                                                                                                         comarca del Estado Carabobo".

VII

Tu aldea en la colina redonda bajo el aire del trigo,
frente al mar con pescadores en la aurora,
levantaba torres y olivos plateados.
Bajaban por el césped los almendros de la primavera,
el labrador como un profeta joven,
y la pequeña pastora con su rostro en medio de un pañuelo.
Y subía la mujer del mar con una fresca cesta de sardinas.
Era una pobreza alegre bajo el azul eterno,
con los pequeños vendedores de cerezas en las plazoletas,
con las doncellas en torno a las fuentes
movidas rumorosamente por la brisa de los castaños,
en la penumbra con chispas del herrero,
entre las canciones del carpintero,
entre los fuertes zapatos claveteados,
y en las callejuelas de gastadas piedras,
donde deambulan sombras del purgatorio.
Tu aldea iba sola bajo la luz del día,
con nogales antiguos de sombra taciturna,
a orillas del cerezo, del olmo y de la higuera.
En sus muros de piedra las horas detenían
sus secretos reflejos vespertinos,
y al alma se acercaban las flautas del poniente.
Entre el sol y sus techos volaban las palomas.
Entre el ser y el otoño pasaba la tristeza.
Tu aldea estaba sola como en la luz de un cuento,
con puentes, con gitanos y hogueras en las noches
de silenciosa nieve.
Desde el azul sereno llamaban las estrellas,
y al fuego familiar, rodeado de leyendas,
venían las navidades,
con pan y miel y vino,
con fuertes montañeses, cabreros, leñadores.
Tu aldea se acercaba a los coros del cielo,
y sus campanas iban hacia las soledades,
donde gimen los pinos en el viento del hielo,
y el tren silbaba en lontananza, hacia los túneles,
hacia las llanuras con búfalos,
hacia las ciudades olorosas a frutas, hacia los puertos,
mientras el mar daba sus brillos lunares,
irás allá de las mandolinas,
donde comienzan a perderse las aves migratorias.
Y el mundo palpitaba en tu corazón.
Tú venías de una colina de la Biblia,
desde las ovejas, desde las vendimias,
padre mío, padre del trigo, padre de la pobreza.
Y de mi poesía.

En "Mi padre el inmigrante" de Vicente Gerbasi (Venezuela,1913 - 1992)

jueves, 27 de diciembre de 2012

Credo

La vida, señores, la vida ....  
creíste que era así, pero era asá 
y ella pensó que sí, pero fué no 
y el que que estaba vivito, se murió 
y el que se iba a morir resucitó 
el que estaba ahí nomás, se lo perdió 
el que nunca esperó, lo consiguió 


La vida, señores, la vida.... 
al que le gusta hablar, mejor que escuche 
y el que quiera enseñar, mejor que aprenda 
vos que querés , vas a perder 
vos que querés entrar, vas a salir 

No hay GPS ni mapa ni radar 
que te avise de donde va a venir 
ese sopapo que te vas a ligar 
justo cuando pensabas: soy feliz 


Y al  de vida que sacaste 
a la prepaga y la tumba en Pilar
a la cochera, al paraguas por si llueve 
y a la libreta matrimonial 
se las lleva la vida de un plumazo 
y te deja en pelotas Y a los gritos 

El amor y la muerte son dos bichos salvajes 
que no se dejan domesticar 
y a veces el que más te quiere 
es el que más te hace llorar 

La vida, señores, la vida.... 
Y al que le gusta bien, y al que no también 
al fin y al cabo es lo que hay 
una sonrisa, tu boca y dos promesas 
que por supuesto nadie va a cumplir 
y la utopía de buscar respuestas 
como si hubiera un manual 
para vivir... 

En  POéMI, libro de poemas bilingûe castellano/italiano, de Javier Lombardo. 
Actor argentino, conduce el pragrama radial "Farodelalma". 
Más datos en su blog http://www.javierlombardo.com/ o en su página Facebook.

martes, 18 de diciembre de 2012

"Tus ojos son la patria del relámpago y la lágrima..." *



...
silencio que habla, 

tempestades sin viento, mar sin olas, 
pájaros presos, doradas fieras adormecidas, 
topacios impíos como la verdad, 
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, 
playa que la mañana encuentra constelada de ojos, 
cesta de frutos de fuego, 
mentira que alimenta, 
espejos de este mundo, puertas del más allá, 
pulsación tranquila del mar a mediodía, 
absoluto que parpadea, 
páramo.

* Octavio Paz, "Tus ojos". 

sábado, 22 de mayo de 2010

¿Has medido el tiempo de tu corazón?...

Nadie entra aquí con las palabras

En medio de la noche me despierta tu sueño,
el sueño donde estabas.
El cuerpo a medias entregado
lengua boca dedos
tienden los puentes
a la roca giratoria del deseo.
Tu abrazo en otro abrazo,
rosa de los senos donde mamo.
En medio de la noche
me despierto y repito sacro sacro
el pan ha sido devorado
la miel el vino y las cerezas.


Cada noche persigo un sueño como a un ciervo

en la pradera. Como a él, apenas lo imagino;
o veo un ojo, el delicado filo de la cornamenta,
el flanco rojo que refulge y se pierde entre
los pastos del sudán.
Pero entonces apareció entero, sobre el muro de
arena que bordea la lagunas. La luna en el agua
lo volvía nítido contra el cielo.
Ella detrás, me miraba.
Empezó a cantar una canción. Rendida de
amor, y de terror, supe que su voz creaba
la mitad secreta del mundo.



¿Has medido el tiempo de tu corazón?
Esa rosa inmensurable que se pierde
cada día por ausencia de mirada
por dejarla, denegada y ganar el
tiempo: escoria que lo pierde. Misterio
renovado llena la fuente al instante
que rebosa, de la rosa nuevamente
la conciencia. ¿Has medido el tiempo de
tu corazón? Cuando el benteveo en su
esplendor de siena y amarillo posa
sus patas sobre la rama de aguacate
y aletea: la escena es una ofrenda
de naturaleza viva en el minúsculo
artificio de la casa ciudadana (...)"

Diana Bellesi

Gianuzzi, Lamborghini, Juanele - 200 años de Poesía

Soneto de tus vísceras

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.


Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.


Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.


Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Baldomero Fernández Moreno



Poética
La poesía no nace. Está allí, al alcance  
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria

y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.
Joaquín Gianuzzi



Circus
Como el que en círculos -atento- trota y da vueltas en la pista.

Como el que atento, alrededor de ese centro, da vueltas y trota.
Como el que trota y da vueltas en la pista atento:
olfateando su hocico el terror del tormento.
Leónidas Lamborghini


Vanidad de vanidades
Vivimos para una casa

que no podremos construir,
para un viaje que no haremos
y para un libro que nunca
llegaremos a escribir;
como un dibujo trazado
en una hoja cuyos límites
exiguos no han permitido
la inclusión total de un plano.
Silvina Ocampo


Era una tarde gris y seca
Pero septiembre ya le daba
no sé qué gracia infantil: mejor, adolescente.
Qué aroma de niñez, de quince años vagaba?
Qué secreta nostalgia que quería azularse?
Septiembre, gracia alada
en la sequedad gris con varas finas...

Al final fue todo
una soledad celeste vago y arena.
Los niños, de qué mundo, jugaban a la ronda
sobre un fondo de islas de ceniza?

Un viento de ilusión hacía más pálido el polvo.
Juan L Ortíz


Después de la muerte,
alma mía,
no me lleves a pasear en coche
por esos aburridos domingos
de mi infancia.

Y cuidado, alma mía,
con la luz:
que no te vaya a prender fuego.
(Yo voy a ir sin manos
a tu lado.)
Héctor Viel Temperley

viernes, 12 de junio de 2009

Juanele: El poeta del "río"




ELLA



Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...

Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su perfume...
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito...

Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín...

Más es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones
y los latidos
para el encuentro en los abismos... Mas tiene cargo de almas,
y es la comunicación,
el traspasado ser, "como se da una flor", en el nivel de los niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma...

Y no busca nunca, no, ella...
espera, espera, toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche


Juan L. Ortíz

viernes, 5 de junio de 2009

Pequeño Vals Vienés...F.G.Lorca



http://www.youtube.com/watch?v=Ky3kJUyDoYI


En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Federico García Lorca

domingo, 31 de mayo de 2009

El paisaje del río según Juanele


FUI AL RÍO...

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
-¿Era yo el que regresaba?-
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!



PARA QUE LOS HOMBRES

Para que los hombres no tengan vergüenza
de la belleza de las flores,
para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles
o profundas de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo
por penetrar el mundo,
con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños,
o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,
para que podamos mirar y tocar sin pudor
las flores, sí, todas las flores
y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,
para que las cosas no sean mercancías,
y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:
iremos todos hasta nuestro extremo límite,
nos perderemos en la hora del don con la sonrisa
anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra.


Juan L. Ortíz
Poeta entrerriano, nadie como él para hacer del río (Paraná) poesía pura.
1896 - 1978

jueves, 28 de mayo de 2009

"Nostalgia del Presente" de J. L. Borges




Nostalgia del presente

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría yo por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia


Los justos

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso
ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le
agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto
canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
EI que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo

Jorge Luis Borges
La Cifra



Nota: La ilustración corresponde a la exposición fotográfica, "El Atlas de Borges", inaugurada en Madrid (España)el 28 de enero de 2008.

domingo, 17 de mayo de 2009

Partidas

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Chau número tres

Mario Benedetti

1920 - 2009

lunes, 4 de mayo de 2009

El Amenazado de J. L. Borges

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que Usó
el áspero Norte para cantar sus yeguas y sus espadas, la serena amistad,
Las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
de amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya voz el hombre se levanta a la
del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, y la espera
la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus Mitologías, con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me hordas las cercan,.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

jueves, 30 de abril de 2009

Soneto de Lope



Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde, animoso,
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrase alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
LOPE DE VEGA
Rimas Nocturnas
(1602)




miércoles, 29 de abril de 2009

Idea Vilariño

Cuando una boca suave boca dormida
besa como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.
Idea Vilariño
Poeta uruguaya
1920 - 2009

domingo, 12 de abril de 2009

El libro del desasosiego, pasen y no se lo pierdan...

Para ser grande, sé entero: nada
Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive.
De heterónimo Ricardo Reis
"ODA" de Fernando Pessoa
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso,
tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe quién es
(Y si supiesen, ¿qué sabrían?),
Dais al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
Con la muerte que mancha de humedad las paredes y hace blancos los cabellos de los hombres, Con el Destino que conduce la carroza de todo por el camino de nada.
Estoy hoy vencido, como si supiese la verdad.
Estoy hoy lúcido, como si estuviese por morir,
Y no tuviese más hermandad con las cosas
Que la de una despedida, tornándose esta casa a este lado de la calle
La hilera de vagones de un tren,
y el silbido de una partida
Dentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un chirriar de huesos al arrancar.
Estoy hoy perplejo, como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy hoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle,
como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño,
como cosa real por dentro.
Fallé en todo.
Como no hice ningún propósito,
tal vez todo fuese nada.
El aprendizaje que me dieron,
Descendí por la ventana trasera de la casa.
Fui al campo con grandes propósitos.
Pero allí sólo encontré yerbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Me retiro de la ventana y me siento en una silla.
¿En qué he de pensar?
¿Qué sé yo lo que seré, yo, que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso?
¡Pienso ser tanta cosa!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio?
En este momento
Cien mil cerebros se piensan en sueños genios como yo,
Y la historia no señalará,
¿quién sabe? ni a uno,
No habrá sino un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay tantos locos deschavetados con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza,
¿soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas—
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas—,
Y quién sabe si realizables,
¿Nunca verán la luz del sol real ni hallaran oídos de nadie?
El mundo es de quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo,
aunque tenga razón.
He soñado más que Napoleón.
He abrazado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo.
Hice filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para esto,
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta,
Y cantó la cantiga del Infinito en un gallinero,
Y escuchó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí?
No, ni en nada.
Que me derrame la Naturaleza sobre la cabeza ardiente Su sol, su lluvia,
el viento que me despeina,
Y lo demás que venga si viene o que tenga que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero nos despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y es ajeno,
Salimos de casa y es la tierra entera,
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolates, niña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que la de los chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, niña sucia, come!
¡Si pudiera yo comer chocolates con la misma verdad con que tú los comes!
Pero yo pienso y, al quitarles el papel plateado, que es de estaño,
Arrojo todo al suelo,
como tiré la vida.)
Pero queda al menos de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico hendido hacia lo Imposible.
Pero al menos dedico a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos por el gesto amplio con que arrojo
La ropa sucia que soy, sin motivo, para el decurso de las cosas,
Y me quedo en casa sin camisa.
(Tú que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O diosa griega, concebida como estatua con vida,
O patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
O princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O marquesa del siglo dieciocho, escotada y distante,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno —no concibo bien qué—,
Todo eso, sea lo que fuera, lo que sea, si puede inspirar ¡qué inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco
Me invoco a mí mismo y nada encuentro.
Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan.
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como un condena al destierro,
Y todo esto es extranjero, como todo.)
Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
En cada uno miro los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca hayas vivido ni estudiado ni amado ni creído
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas,
como un lagarto a quien cortan la cola
Y que es cola más acá del lagarto que se retuerce.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que pude hacer de mí no lo hice.
Vestí un disfraz equivocado.
Me tomaron enseguida por quien no era, y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arrojé y me vi en el espejo,
Ya había envejecido.
Estaba borracho, y no sabía vestir el disfraz que no me había quitado.
Arrojé la mascara y dormí en el vestidor
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles, quién pudiera encontrarte como cosas que yo hice,
Y no quedarme siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente,
Pisoteando la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete con el que tropieza un borracho
O la esterilla que los gitanos roban y no vale nada.
Pero el Dueño de la Tabaquería se asomó a la puerta y se quedó en ella.
Lo miro con la incomodidad de la cabeza torcida
Y con la incomodidad de una alma que mal entiende.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, yo dejaré versos.
Y un día morirá el letrero y también mis versos.
Después morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto sucedió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como nosotros
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de las cosas como letreros,
Siempre una cosa frente a otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra.
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del misterio de la superficie,
Siempre ésta o aquella cosa o ni una ni la otra cosa.
Pero un hombre entró en la Tabaquería
(¿a comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me incorporo a medias enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como mi camino,
Y gozo, en un momento sensitivo y adecuado,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es la consecuencia de una indisposición.
Después me reclino en la silla
Y sigo fumando.
Seguiré fumando hasta que el Destino me lo permita.
(Si me casase con la hija de mi lavandera Tal vez sería feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla.
Me acerco a la ventana.
El hombre salió de la Tabaquería
(¿guarda el cambio en el bolsillo del pantalón?).
Ah, lo conozco: es Esteves sin metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino, Esteves se volvió y me vio.
Hizo una señal de adiós, le grité ¡Adiós, Esteves!, y el universo
Se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza, y el Dueño de la Tabaquería sonrió.
Álvaro de Campos
(Versión de Miguel Ángel Flores)
"TABAQUERÍA" de Fernando Pessoa

jueves, 2 de abril de 2009

JUAN LÓPEZ Y JOHAN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.



Jorge Luis Borges
de Los Conjurados

sábado, 28 de marzo de 2009

Tiempo de Espera

Hay hombres que caminan por las calles
con un sol en la frente, un diamante de luz,
con hambre de otra vida, con aire de combate,
hay hombres que se sientan a la mesa
y reparten su pan con gusto solidario.

Hay hombres que despiertan y sonríen
mientran dicen: hoy es el día.
Dan la mano como un acto de fiesta,
saludan como cantando un himno.

Hay hombres que de noche tienen sueños justos,
destierran ángeles corruptos
y al despertar, para salvar la tribu
van presurosos a sus puestos de lucha.
Esos que son así, como usted, son los hombres libres
HAMLET LIMA QUINTANA

sábado, 28 de febrero de 2009

Poesía

Tenemos memoria, tenemos amigos,
Tenemos los trenes, la risa, los bares,
Tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
Tenemos moteles, garitos, altares.

Tenemos urgencias, amores que matan,
Tenemos silencio, tabaco, razones,
Tenemos venecia, tenemos manhattan,
Tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
Tenemos costumbres, pudores, jadeos,
Tenemos la boca, tenemos los dientes,
Saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
Los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
Tenemos quintero, león y quiroga,
Y un bisnes pendiente con pedro botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
Para no cortarse de un tajo las venas,
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
Más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
Tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
Monjas de fellini, curas de berlanga,
Veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
Tenemos el morbo, los celos, la sangre,
Tenemos la niebla metida en los huesos,
Tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de aquiles sin fondos,
Ropa de domingo, ninguna bandera,
Nubes de verano, guerras de macondo,
Setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
Que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
Hinchas del atleti, gángsters de coppola,
Verónica y cuarto de curro romero.

Tenemos el mal de la melancolía,
La sed y la rabia, el ruido y las nueces,
Tenemos el agua y, dos veces al día,
El santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y mccartney, gardel y lepera;
Tenemos horóscopos, biblias, coranes,
Ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
De islotes son nombre ni ley ni rutina,
Tenemos heridas, tenemos medallas,
Laureles de gloria, coronas de espinas.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
Ángeles caídos, barquitos de vela,
Pobre exquisitos, ricos miserables,
Ratoncitos pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
Crímenes perfectos que no cometimos,
Retratos de novias que nos olvidaron,
Y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y sanchos, babel y sodoma,
Abuelos que siempre ganaban batallas,
Caminos que nunca llevaban a roma.



Joaquín Sabina