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sábado, 19 de marzo de 2016

TALLER DE ESCRITURA: INSCRIPCIÓN ABIERTA

TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA
ABIERTA LA INSCRIPCIÓN
INICIO EN ABRIL
PARA MÁS DATOS ESCRIBIR A dafnen2@hotmail.com


Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras
posándose
una
a
una
en los alambres de la página,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles, solamente
dejándolos venir. Tal vez
sea eso un árbol

o tal vez
el amor.

Julio Cortázar


lunes, 10 de septiembre de 2012

Relanzamiento



En vísperas de un viaje y de una muerte (2009)fue que nació "La liebre dorada", en homenaje a la escritora Silvina Ocampo. 


La literatura, la música, los escritos personales difunden, reflexionan, inauguran grietas por donde dejarse llevar para encontrar, sentir, amar.


Con el paso del tiempo (2010 / 2011), "La liebre dorada" pasó a ser la generadora de un Taller de Lectura y Escritura. 


Hoy viró su andar hacia los versos del poeta Giuseppe Ungaretti: "M'illumino D'immenso".

*En la imagen, Scilla, Reggio Calabria, Italia. Foto tomada en septiembre del 2011.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Germán dixit

Leí las palabras de Gruss. Releí. En vano. Lo sabía. Ya me lo habían contado. No en bar, ni en una cátedra. No lo leí de un libro. Tampoco de sueños. Cacheuta. Le gustan los textos de oraciones breves. Ella me lo dijo. “Ya se escribió sobre todo. El amor, la vida, la muerte. La cuestión es cómo contarlo”. No fue literal. Cacheuta. Lo tuvo que deletrear por teléfono. Allí comenzó. Una recomendación y un blog. Un mail y una llamada. Goteó, el tiempo. Nos abrimos como capullos. Lentos. A la primavera de la vida. Al otro. A nuestro estilo. Neurosis y viajes. Transeúntes vitales. Recolectando. ¿Nomeolvides? También me las presentó ella. Varias imágenes. Más descripciones. Música de fondo. Café. Viaja. ¿Vuelve? Allá. Acá. Depende. Tal vez. Soñado, eso sí. Todos dimos una vuelta a la escalera espiral. Estamos. Diferentes. Igual nos reconocemos. Hay algo. Un vínculo. Sí. De oraciones cortas. Cacheuta. Sí, con el metrobus. Un comienzo. Gracias.
Un nudito en la garganta y unas gotitas para la visión del alma. Debo confesar. El texto cayó como una llamada. Oraciones cortas. ¿Rotas? El tiempo que me dejaban los clientes. Limosnas que brillan.
--
Muchas oraciones fueron desterradas por su caracter explicativo. (Nota del editor)
--
Pd. Cuando puedas, envíame la respuesta del mail anterior.

Balance

En una semana más, exactamente, se cumplirían dos meses sin escribir en el blog.

Al 2 de noviembre, última entrada, llevaba algo más de un mes en Buenos Aires, después de emprender un viaje al que deseaba ir para cerrar una etapa, un duelo; un viaje que -al acercarse la fecha de partida- no quería abordar; un viaje que emprendí -finalmente- para "Nacer/me", literalmente; un viaje que me devuelve, en una semana, exactamente, al sitio que hace tres meses me vio partir.

Vivir es un viaje. Nacer lo es. Morir también.

La literatura es un viaje. Una palabra lo es. Un silencio también.

Desde el 2 de noviembre espero una idea qué contar o subir al blog (hubo qué contar, hubo qué subir). O un sentimiento -los hay, y muchos. Una imagen. Una melodía. Algo que compartir.

No tengo mucha idea de quiénes siguen a Laliebredorada, me llegan los comentarios, algunos están publicados.

En esta tarde, post Navidad, leo mi correo electrónico. Y qué suerte haberlo hecho.

Porque mientras me debato entre emociones -propias y ajenas-, distancias que quizás comiencen a crecer, afectos que abrazan entre lágrimas, sinceros deseos de felicidad, brindis por lo porvenir, rezos compartidos, los talleristas de Laliebredorada me escriben.

Ellos escriben y yo entiendo.

Entiendo qué es la docencia.
Comprendo el lugar que ocupa en mi vida.
Entiendo en qué consiste acercar la literatura, tenderla como quien extiende una caricia o un mantel.
Recuerdo de qué me salvó, y me salva cada día cuando la abro hacia los demás, hacia mi misma, hacia el Universo, bendito, porque a su tiempo, devuelve.

No le consulté a Germán si me permite copiar su mensaje, lo haré de todas maneras, por él, porque además es un magnífico ejercicio de escritura. Y porque en sus palabras reunidas en oraciones brevísimas supo condensar un año de trabajo con la palabra, de crecimiento, de lecturas (diversas, intensas, complejas, divertidas). Un año de encuentros semanales entre café, música, literatura y afecto. Y porque en sus palabras -de alguna manera- están Micaela, Lucía, Daniela, Laura (con su apoyo logístico), etc., etc.

Aquí estaremos el próximo año. Haciendo del vínculo con la literatura algo más que un "hobby", que un pasatiempo. Será un dejarnos llevar y estar. Será.

lunes, 19 de abril de 2010

El poeta no vive para escribir, escribe para vivir

Frente al mito del miedo a la pàgina en blanco, el Suplemento "Babelia" del diario El Paìs, recopiló estos consejos; el de A. Manguel es uno de ellos.

Alberto Manguel

Hay áreas en las que ningún consejo vale: nadie jamás ha podido servirse del consejo de otro para saber cómo hacer que un pan con mantequilla no caiga del lado de la mantequilla hacia abajo, cómo recrear un sueño en todos sus detalles, cómo razonar con el Papa, cómo enamorarse. Virginia Woolf (o quizás fue Somerset Maugham) dijo que para escribir un buen libro hay tres reglas, pero que, desafortunadamente, nadie sabe cuáles son. Forzado a dar consejo a quien quiere escribir, sugiero seis cosas: 1. Leer. 2. Leer. 3. Leer. 4. Leer. 5. Leer. 6. Leer.

jueves, 18 de marzo de 2010

Nuevo Taller de Lectura

"Alguien me dijo:
-¿Quieres vivir?
Alguien me preguntaba si deseaba vivir.
Era, entonces, que mi sangre no se fue toda. Era, también, que había llegado el indio.
Podía, pues, no morir. No morir aún.
Me desgarró la ropa.
Después sentí la prisión del torniquete en los brazos y supe que mis manos sin dedos ya no manarían sangre.
Tal vez dormité, tal vez no.
Volvía de la nada.
Quise reconstruir el mundo.
Despegué los párpados tan pausadamente como si eleborara el alba.
Él me contemplaba.
No era indio. Era el niño rubio. Sucio, estragadas las ropas, todavía no mayor de doce años.
Comprendí que era yo, el de antes, que no había nacido de nuevo, cuando pude hablar con mi propia voz, recuperada, y le dije a través de una sonrisa de padre:
-No has crecido.
A su vez, con irreductible tristeza, él me dijo:
-Tú tampoco"

Fragmento final de la novela "Zama"
de Antonio Di Benedetto.



Por comentarios sugeridos

La liebre dorada Informa:


Nuevo Taller de Lectura

Para más información


Inicia en abril
Día, horario y Lugar: a confirmar.
Costo mensual: $140 (incluye material teórico)


Temario

*Teoría sobre el cuento: J. Cortázar, R. Piglia, A. Castillo, L. Valenzuela.
*Concepto y modos de ficción. J. J. Saer Concepto y modos de representación.
*Horizonte de recepción y de expectativa
*El narrador y su punto de vista
*Construcción de personaje
*El tiempo y el espacio
*Análisis de estilo: tonos y lenguaje
*El proceso de lectura y el proceso de escritura.
*Lecturas complementarias: se entregará material teórico por cada temática abordada.

Lecturas durante el Taller:
* Lenta biografía (Novela) de Sergio Chejfec (Argentina):
“¿Qué sucede cuando quién relata tiene que componer un universo que se esfuma en los rostros y gestos borrados de sus ancestros judíos? ¿Cómo es posible computar, más allá del registro sentimental, una experiencia que parece inescribible y fuera de lugar? ¿Cómo conjeturar y recomponer las piezas de una memoria –la del narrador y la paterna- fracturada para siempre?
Fijarse una identidad e inscribirse en la genealogía paterna es también expropiar el origen, traicionar el nombre del padre para fijar el territorio propio del narrador. Donar al padre una versión de su vida, si se quiere, es un acto de fidelidad; pero también, es hacerlo perder el rostro en la diáspora de las palabras ajenas”. En Siete Notas sobre la poética de Sergio Chejfec

* Papá (Novela) de Federico Jeanmaire (Argentina). Entre el relato de la memoria y la construcción de la identidad literaria.
“Siempre he preferido la belleza a la verdad. La verdad se me antoja un imposible. No le creo. Nunca le he creído del todo a ninguna verdad. No sé. Ni siquiera he podido creer completamente en las verdades más mías. En las íntimas, en las propias. Por suerte, para mí, la literatura no se hace con verdades. Como cualquier otro arte, la literatura es una discusión infinita. Y el hipotético día en que se termine con esa eterna discusión, ese mismo hipotético día también habrá terminado la literatura. Aunque es cierto que hay normas, leyes que se agolpan en los alrededores de los papeles en blanco., Pero, claro, resulta prácticamente imposible llenar esos papeles en blanco con literatura si respetamos puntualmente todas y cada una de esas leyes. Lo literario nace de lo ilegítimo, de lo insoportable”. En Papá de F. Jeanmaire.

* La hora de la estrella (Novela) de Clarice Lispector (Brasil). La metaficción en la creación literaria. Dice la autora:
“Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba. ¿El proceso de escribir es difícil? Es como llamar difícil al modo extremadamente prolijo y natural con que es hecha una flor. No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago todo lo posible para que las horas pasen. Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible. Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra”.


* La tarde de un escritor (Novela) de Peter Handke (Alemania). La imposición de la palabra.
“He empezado a escribir bajo el signo del relato. Hay que seguir. Dejar que las cosas existan. Hacerlas plausibles. Exponerlas. Legarlas. Seguir elaborando la más fugaz de las materias, tu aliento; ser su artesano”. En La tarde de un escritor de P. Handke.

* De A para X (Novela Epistolar) de John Berger (Inglaterra). El “mirar” y la narrativa poética.
“¿Es algo que hice hace mucho tiempo? ¿O es algo que quería hacer y todavía no he hecho? Igual da. El caso es que en algún momento pensé en poner mi mano en una carta, dibujar su contorno y enviártela. Un poco después de cuando fuera que lo pensara, me topé con un libro en el que enseñaban a dibujar manos y lo abrí y lo vi. Página a página. Decidí comprármelo. Se parecía ala historia de nuestra vida. Todas las historias son también historias de manos, manos que agarran, que sopesan, que señalan, que unen, que amasan, que enhebran, que acarician; manos abandonadas en ele sueño, manos que cortan, que comen, que limpian, que tocan música, que rascan, que asen, que pelean, que se aferran, que aprietan un gatillo, que se cruzan. En cada página del libro hay un delicado dibujo de manos ejecutando una acción específica… Y me miro las manos, que quieren tocarte, y me parecen obsoletas, porque hace tanto que no te acarician…” En De A para X de John Berger.

* Las Primas (Novela) de Aurora Venturini. La desacralización de la literatura.
“Rum…rum…rum…murmuraba Betina, mi hermana paseando su desgracia por el jardincillo y los patios de laja. El rum solía empaparse en las babas de la boba que babeaba. Pobre Betina. Error de la naturaleza. Pobre yo, también error y más aún mi madre que cargaba olvido y monstruos. Pero todo pasa en este mundo inmundo. Por eso no es lógico afligirse demasiado por nada ni por nadie. A veces pienso que somos un sueño o pesadilla cumplida día a día que en cualquier momento ya no será, ya no aparecerá en la pantalla del alma para atormentarnos”. En Las Primas de Aurora Venturini.

jueves, 4 de marzo de 2010

Iniciamos el Taller

SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO

LUNES 5 DE ABRIL DE 18 A 20 HS

COMIENZA EL TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA

Lugar: Floresta /Av. Juan B. Justo al 6900

Costo mensual: $140 (incluye material teórico)


PARA CONOCER EL TEMARIO
PUEDEN INGRESAR A LA ENTRADA DEL 1/3/2010
DEL BLOG

 O ESCRIBIENDO A LOS MAILS

lunes, 1 de marzo de 2010

Abril amanece con el Taller de Lectura y Escritura. A sumarse

Inicia la segunda semana del mes de Abril
Días y horario a confirmar
Lugar: Floresta /Av. Juan B. Justo al 6900
Costo mensual: $140 (incluye material teórico)

Para más información


“Todo cuento perdurable
es como la semilla
donde está durmiendo
el árbol gigantesco.
Ese árbol crecerá entre nosotros,
dará su sombra en nuestra memoria”.
                                                                                    Julio Cortazar

“La liebre dorada” es un espacio alternativo para la lectura y la escritura en la modalidad de TALLER. ¿Qué es un Taller de Lectura y Escritura? Un lugar de experimentación. ¿Por qué leemos?, ¿por qué escribimos?, ¿qué nos impulsa a leer y a escribir?, ¿qué es lo que nos permite decir de un texto que es literario?, ¿qué procedimiento exploró el autor para lograr tal o cual efecto?, ¿cómo pensamos la lectura y la escritura?, son algunos de los interrogantes que podemos ir destejiendo en el quehacer literario. La experiencia de leer y escribir es intransferible. Ambas despliegan un sin fin de sentidos. No se imponen, se ofrecen. Quizá, “no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”, al decir de Gianni Rodari.


Temario
*Teoría sobre el cuento: J. Cortázar, R. Piglia, A. Castillo.
*Concepto y modos de ficción. J. J. Saer Concepto y modos de representación.
*Horizonte de recepción y de expectativa
*El narrador y su punto de vista
*Construcción de personaje
*El tiempo y el espacio en la escritura
*Análisis de estilo: tonos y lenguaje
*El proceso de lectura y el papel del lector
*Lecturas complementarias: se entregará material teórico al respecto.


Lecturas durante el Taller:
* Lenta biografía (Novela) de Sergio Chejfec (Argentina):

                                                                                           “¿Qué sucede cuando quién relata tiene que componer un universo que se esfuma en los rostros y gestos borrados de sus ancestros judíos? ¿Cómo es posible computar, más allá del registro sentimental, una experiencia que parece inescribible y fuera de lugar? ¿Cómo conjeturar y recomponer las piezas de una memoria –la del narrador y la paterna- fracturada para siempre?  Fijarse una identidad e inscribirse en la genealogía paterna es también expropiar el origen, traicionar el nombre del padre para fijar el territorio propio del narrador. Donar al padre una versión de su vida, si se quiere, es un acto de fidelidad; pero también, es hacerlo perder el rostro en la diáspora de las palabras ajenas”. En Siete Notas sobre la poética de Sergio Chejfec de Edgardo Berg.

* Papá (Novela) de Federico Jeanmaire (Argentina). Entre el relato de la memoria y la construcción de la identidad literaria.

                                                                     “Siempre he preferido la belleza a la verdad. La verdad se me antoja un imposible. No le creo. Nunca le he creído del todo a ninguna verdad. No sé. Ni siquiera he podido creer completamente en las verdades más mías. En las íntimas, en las propias. Por suerte, para mí, la literatura no se hace con verdades. Como cualquier otro arte, la literatura es una discusión infinita. Y el hipotético día en que se termine con esa eterna discusión, ese mismo hipotético día también habrá terminado la literatura. Aunque es cierto que hay normas, leyes que se agolpan en los alrededores de los papeles en blanco., Pero, claro, resulta prácticamente imposible llenar esos papeles en blanco con literatura si respetamos puntualmente todas y cada una de esas leyes. Lo literario nace de lo ilegítimo, de lo insoportable”. En Papá de F. Jeanmaire.

* La hora de la estrella (Novela) de Clarice Lispector (Brasil). La metaficción en la creación literaria. Dice la autora:

                                                           “Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba. ¿El proceso de escribir es difícil? Es como llamar difícil al modo extremadamente prolijo y natural con que es hecha una flor. No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago todo lo posible para que las horas pasen. Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible. Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra”.

* La tarde de un escritor (Novela) de Peter Handke (Alemania). La imposición de la palabra.

               “He empezado a escribir bajo el signo del relato. Hay que seguir. Dejar que las cosas existan. Hacerlas plausibles. Exponerlas. Legarlas. Seguir elaborando la más fugaz de las materias, tu aliento; ser su artesano”. En La tarde de un escritor de P. Handke.

* De A para X (Novela Epistolar) de John Berger (Inglaterra). El “mirar” y la narrativa poética.

              “¿Es algo que hice hace mucho tiempo? ¿O es algo que quería hacer y todavía no he hecho? Igual da. El caso es que en algún momento pensé en poner mi mano en una carta, dibujar su contorno y enviártela. Un poco después de cuando fuera que lo pensara, me topé con un libro en el que enseñaban a dibujar manos y lo abrí y lo vi. página a página. Decidí comprármelo. Se parecía ala historia de nuestra vida. Todas las historias son también historias de manos, manos que agarran, que sopesan, que señalan, que unen, que amasan, que enhebran, que acarician; manos abandonadas en ele sueño, manos que cortan, que comen, que limpian, que tocan música, que rascan, que asen, que pelean, que se aferran, que aprietan un gatillo, que se cruzan. En cada página del libro hay un delicado dibujo de manos ejecutando una acción específica… Y me miro las manos, que quieren tocarte, y me parecen obsoletas, porque hace tanto que no te acarician…” En De A para X de John Berger.


* Las primas (Novela) de Aurora Ventiruini (Argentina). La desacralización literaria.
               "Rum...rum...rum...murmuraba Betina, mi hermana paseando su desgracia por el jardincillo y los patios de laja. El rum solía empaparse en  las babas de la boba que babeaba. Pobre Betina. Error de la naturaleza. Pobre yo, también error y más aún mi madre que cargaba olvido y monstruos. Pero todo pasa en este mundo inmundo. Por eso no es lógico afligirse demasiado por nada ni por nadie. A veces pienso quesomos un sueño o pesadilla cimplida día a día que en cualquier momento ya no será, ya no aparecerá en la pantalla del alma para atormentarnos" En Las Primas de Aurora Venturini.



Dinámica de trabajo
El taller consistirá de dos momentos. El tiempo de la lectura, que se inicia como un juego, como un lanzarse a. Sin mucho que pensar. Y con mucho de permiso. A sentir, a dejarse llevar, a quedarse suspendido, a rechazar, a volver a empezar. Todo esto, y más, estallarán con la lectura. El tiempo de la escritura consiste en hallar “la propia voz narrativa”.

“Esa voz que nos nombra” se enfrentará, consigna tras consigna, con la concepción romántica de la escritura asociada a la inspiración y a la producción de textos a partir del dictado de una voz “del más allá” o de “la musa inspiradora”. Nada de esto es real. Iniciarse en la escritura es iniciarse en el oficio artesanal. Pensar al texto como un artificio. Hay “una voz interior” que nos nombra y nos expresa -que no es propiedad exclusiva de “los tocados por la barita mágica”- y, para dar con ella, hay que ir en su búsqueda una y otra vez. Esto presume otro momento dentro del proceso de escribir, la corrección. En ese movimiento constante donde vamos hallando “la propia voz de la escritura”, a la vez, vamos reconociendo y estableciendo en qué consiste “la propia cocina de la escritura”.

Inicia la segunda semana del mes de Abril
Días y horario a confirmar
Lugar: Floresta /Av. Juan B. Justo al 6900
Costo mensual: $140 (incluye material teórico)

Para más información
dafnen2@hotmail.com
gelsomina.noemi@gmail.com


jueves, 7 de mayo de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cronograma de Actividades

"La liebre dorada".
TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA
Inicia el sábado 4 de abril de 15 a 17hs (aprox.)
Barrio de Flores.
Costo Mensual: $90 (duración todo el año)


"Por los caminos de la literatura argentina"
TALLER DE LECTURA
Inicia el miércoles 15 de abril, de 17 a 19hs.
En "Espacio Y" . Mansilla 2982. P.B.
Costo Mensual: $120 (Trimestral)




"Fausto: iluminando la oscuridad"
Ciclo de conferencias "Las distintas caras del mal"
Se abordará el texto "La trágica historia del Doctor Fausto"
de C. Marlowe.
Jueves 21 de mayo a las 19:30hs
Entrada libre y gratuita
En "Espacio Y"- Mansilla 1982 - PB

Fausto: iluminando la oscuridad


Ciclo de Conferencias “Las distintas caras del mal”
___________________________________________________________________

Fausto: iluminando la oscuridad


María Noemí Fiumara


“Oh, qué mundo de provecho y deleite,
de poder, de honor, de omnipotencia,
se promete al estudioso artesano!
Todas las cosas que se mueven entre los quietos polos
estarán a mis órdenes. Emperadores y reyes
sólo son obedecidos en sus respectivas provincias.
Ellos no pueden levantar el viento ni rasgar las nubes.
Pero el dominio del que sobresale en esto
alcanza tan lejos como la mente del hombre:
un sabio mago es un semidiós.
Entonces, fatigaré mi cerebro para lograr la divinidad.”

Christopher Marlowe
“La trágica historia del Doctor Fausto”


Jueves 21 de mayo – 19:30 hs.

-Entrada libre y gratuita-

ESPACIO Y: Lugar CulturalMansilla 2982. PB – C1425BPJ

Tel/Fax: 4962-9402
Directora: Lic. Cristina García Oliver
Informes: lunes a viernes de 15 a 21 hs.

jueves, 12 de marzo de 2009

Nuevo taller de lectura


POR LOS CAMINOS DE LA LITERATURA ARGENTINA
Taller de lectura


“Todo cuento perdurable
es como la semilla
donde está durmiendo
el árbol gigantesco.
Ese árbol crecerá entre nosotros,
dará su sombra en nuestra memoria”.
Julio Cortazar


María Noemí Fiumara


¿Qué es leer? ¿Cómo se lee? ¿Se aprende a leer?...
¿Cómo leen los que leen?...
¿Qué leemos como literatura?...
¿Qué es lo que nos permite decir de un texto que es literario?
¿Qué procedimientos exploró el escritor para lograr tal o cual efecto?
En definitiva, ¿cómo pensamos la lectura?...


Para procurarnos argumentos que organicen esta búsqueda, el Taller de lectura les propone un encuentro semanal con los cuentistas argentinos más destacados de la segunda mitad del Siglo XX. Nuestro recorrido abarcará:


Teoría sobre el cuento: J. Cortázar, R. Piglia, E. A. Poe / Concepto de autor, escritor y narrador / Concepto y modos de ficción / Concepto y modos de representación / Horizonte de recepción y de expectativa / Géneros literarios: el nuevo realismo, el fantástico y el non ficción / El narrador y su punto de vista / Construcción de personaje / Análisis de estilo: tonos y lenguaje / El proceso de lectura y el papel del lector / La Historia en la Literatura / Lecturas complementarias

Se leerán los siguientes autores (por orden alfabético): Abelardo Castillo, Haroldo Conti, Antonio Dal Masetto, Juan José Hernández, Guillermo Martínez, Daniel Moyano, Silvina Ocampo, Andrés Rivera, Juan José Saer, Osvaldo Soriano, Rodolfo Walsh.


Los miércoles de 17 a 19 hs.
Comienza el 15 de abril
Costo mensual $120

ESPACIO Y: Lugar Cultural Mansilla 2982. PB – C1425BPJ
Directora: Lic. Cristina García Oliver
Informes: lunes a viernes de 15 a 21 hs.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Recordatorio - Últimas Vacantes

TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA
LA LIEBRE DORADA
dafnen2@hotmail.com


Abierta la inscripción. Inicia el sábado 4 de abril.
De 15 a 17hs, todos los sábados, en Centro Cultural
del barrio de Flores (a mts. de Av. Rivadavia)

*Lectura de cuentos y novelas
*Teoría sobre el cuento y la novela.
*Concepto de autor, escritor y narrador.
* Concepto y modos de ficción.
* Concepto y modos de representación.
*Géneros literarios.
*El narrador y su punto de vista.
*Construcción de personaje.
*Análisis de estilo: tonos y lenguaje.
*El proceso de lectura y el papel del lector
*Lecturas complementarias
*Escritura y Corrección de textos, devolución personalizada, reescritura.

martes, 24 de febrero de 2009

INICIO DEL TALLER

TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA [1]
Para todos aquellos que estuvieron comunicándose vía mail,
estoy en condiciones de confirmarles que el taller:

INICIA: SÁBADO 4 DE ABRIL DEL 2009
HORARIO: DE 15 A 17HS
LUGAR: A CONFIRMAREN BARRIO DE FLORES
A MTS. DE Av. RIVADVIA
COSTO MENSUAL: $90



[1]Es muy posible que se forme otro grupo de talleristas, además del grupo de los sábados.

CÓMO SUMARTE

A continuación, les dejo un formulario a modo de inscripción.

A partir de la información que ustedes me envíen en él, estableceré día, horario y lugar de encuentro. Luego de completarlo, por favor, reenvíenlo a gelsomina.noemi@gmail.com

Formulario de Pre-Inscripción

Apellido y Nombre:

Edad:

Dirección de Mail:

Ocupación:

Contame un poco de vos y de tu relación con la literatura

Para el encuentro presencial
1-Indiquen un día de lunes a sábado en el que puedan asistir:

Lunes – Martes – Miércoles – Jueves – Viernes - Sábado


2-Indiquen otro día (alternativo) de lunes a sábado en el que puedan asistir:

Lunes – Martes – Miércoles – Jueves – Viernes - Sábado


3-Indiquen un horario posible en el que puedan asistir (Les recuerdo que los encuentros presenciales duran dos horas aprox.):

a- 10:30hs a 12:30hsb-

15:00hs a 17:00hs

c- Sugieran otro horario alternativo en el que puedan asistir


4- Lugar de encuentro: (por favor, selecciona uno. El otro será el ‘alternativo’)

Barrio de Flores – Barrio de Caballito


5-Costo mensual del Taller: $ 90


Observación: El taller no tiene una duración establecida. La idea es que cada uno venga mientras le sirva, mes a mes. No hay pago de matrículas, ni obligaciones, ni diplomas de fin de año. Lo recomendable es sumarse por lo menos por un par de meses, para acomodarse, tomar ritmo, escribir, reescribir asimilando los comentarios, etc., asistir al menos 2 meses, escribir varios textos, trabajar en la reescritura, y así evaluar.Cualquier comentario o consulta escriban al mail.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Taller de Lectura y Escritura

“La liebre dorada” es un espacio alternativo para la lectura y la escritura en la modalidad de
TALLER.¿Qué es un Taller de Lectura y Escritura? Un lugar de experimentación. ¿Por qué
leemos?, ¿por qué escribimos?, ¿qué nos impulsa a leer y a escribir?, ¿qué es lo que nos permite
decir de un texto que es literario?, ¿qué procedimiento exploró el autor para lograr tal o cual
efecto?, ¿cómo pensamos la lectura y la escritura?, son algunos de los interrogantes que podemos
ir destejiendo en el quehacer literario.La experiencia de leer y escribir es intransferible. Ambas
despliegan un sin fin de sentidos. No se imponen, se ofrecen. Quizá, “no para que todos sean
artistas, sino para que nadie sea esclavo”, al decir de Gianni Rodari.

“Al acceder al lenguaje escrito se simboliza la realidad”

El taller consistirá de dos momentos.El tiempo de la lectura, que se inicia como un juego, como un

lanzarse a. Sin mucho que pensar. Y con mucho de permiso. A sentir, a dejarse llevar, a quedarse

suspendido, a rechazar, a volver a empezar. Todo esto, y más, estallará con la lectura.El tiempo

de la escritura consiste en hallar “la propia voz narrativa”. “Esa voz que nos nombra” se

enfrentará, consigna tras consigna, con la concepción romántica de la escritura asociada a la

inspiración y a la producción de textos a partir del dictado de una voz “del más allá” o de “la

musa inspiradora”. Nada de esto es real. Iniciarse en la escritura es iniciarse en el oficio

artesanal. Pensar al texto como un artificio. Hay “una voz interior” que nos nombra y nos

expresa -que no es propiedad exclusiva de “los tocados por la barita mágica”- y, para dar con

ella, hay que ir en su búsqueda una y otra vez. Esto presume otro momento dentro del proceso

de escribir, la corrección. En ese movimiento constante donde vamos hallando “la propia voz de

la escritura”, a la vez, vamos reconociendo y estableciendo en qué consiste “la propia cocina de la

escritura”.Daré comienzo al Taller en el mes de Abril. Los encuentros serán cuatro por mes. Dos

presenciales y dos virtuales. En cuanto al lugar, el día, el horario y el costo mensual, los estaré

publicando en el blog. Si estás interesada/o, escribí al mail gelsomina.noemi@gmail.com y te

estaré enviando más información. Los espero…

¿Por qué “La liebre dorada”?

“La liebre dorada” es el título de un cuento de la escritora argentina, Silvina Ocampo. Está
incluido en su libro “La Furia”. Vuelvo siempre a este libro. Casi todos mis comienzos de clases, o
sea, cada nuevo inicio de año lectivo, leo a mis alumnos un cuento de Silvina. He descubierto en
estos años de experiencia lectora que, así como yo la primera vez, mediante sus historias
entramos en un remanso, a veces. Otras, nos dejamos llevar por la malicia, lo irracional y
malévolo que pueden llegar a ser algunas de las historias y sus personajes, sobre todo los niños y
las niñas. Y otras muchas, nos creemos el cuento y después del punto final, nos quedamos en
silencio. También sucede otro efecto en el momento de la lectura: el entrenamiento lector me
permite, cada vez que vuelvo a ella, descubrir en su obra nuevos mecanismos de escritura. Y,
nuevamente, me deja “extrañada”. Por eso los invito a leer “La liebre dorada” y luego me
cuentan.



La liebre dorada

En el seno de la tarde, el sol la iluminaba como un holocausto en las
láminas de la historia sagrada. Todas las liebres no son iguales, Jacinto, y no era su pelaje,
créeme, lo que la distinguía de las otras liebres, no eran sus ojos de tártaro ni la forma caprichosa de sus orejas; era algo que iba mucho más allá de lo que nosotros los hombres llamamos personalidad. Las innumerables transmigraciones que había sufrido su alma le enseñaron a volverse invisible o visible en los momentos señalados para la complicidad con Dios o con algunos ángeles atrevidos. Durante cinco minutos, a mediodía, siempre hacía un alto en el mismo lugar del campo; con las orejas erguidas escuchaba algo.El ruido ensordecedor de una catarata que ahuyenta los pájaros y el chisporroteo del incendio de un bosque, que aterra las bestias más temerarias, no hubieran dilatado tanto sus ojos; el antojadizo rumor del mundo que recordaba, poblado de animales prehistóricos, de templos que parecían árboles resecos, de guerras cuyas metas los guerreros alcanzaban cuando las metas ya eran otras, la volvían más caprichosa y más sagaz. Un día se detuvo, como de costumbre, a la hora en que el sol cae a pique sobre los árboles, sin permitirles dar sombra, y oyó ladridos, no de un perro, sino de muchos, que corrían enloquecidos por el campo.De un salto seco, la liebre cruzó el camino y comenzó a correr; los perros corrieron detrás de ella confusamente.–¿Adónde vamos? –gritaba la liebre, con voz temblorosa, de relámpago.–Al fin de tu vida –gritaban los perros con voces de perros.Éste no es un cuento para niños, Jacinto; tal vez influida por Jorge Alberto Orellana, que tiene siete años y que siempre me reclama cuentos, cito las palabras de los perros y de la liebre, que lo seducen. Sabemos que una liebre puede ser cómplice de Dios y de los ángeles, si permanece muda, frente a interlocutores mudos.Los perros no eran malos, pero habían jurado alcanzar la liebre sólo para matarla. La liebre penetró en un bosque, donde las hojas crujían estrepitosamente; cruzó una pradera, donde el pasto se doblaba con suavidad; cruzó un jardín, donde había cuatro estatuas de las estaciones, y un patio cubierto de flores, donde algunas personas, alrededor de una mesa, tomaban café. Las señoras dejaron las tazas, para ver la carrera desenfrenada que a su paso arrasaba con el mantel, con las naranjas, con los racimos de uvas, con las ciruelas, con las botellas de vino. El primer puesto lo ocupaba la liebre, ligera como una flecha; el segundo, el perro pila; el tercero, el danés negro; el cuarto, el atigrado grande; el quinto, el perro ovejero; el último, el lebrel. Cinco veces la jauría, corriendo detrás de la liebre, cruzó el patio y pisó las flores. En la segunda vuelta, la liebre ocupaba el segundo puesto, y el lebrel siempre el último. En la tercera vuelta, la liebre ocupaba el tercer puesto. La carrera siguió a través del patio; lo cruzó dos veces más, hasta que la liebre ocupó el último puesto. Los perros corrían con la lengua afuera y con los ojos entrecerrados. En ese momento empezaron a describir círculos, que se agrandaban o se achicaban a medida que aceleraban o disminuían la marcha. El danés negro tuvo tiempo de levantar un alfajor o algo parecido, que conservó en su boca hasta el final de la carrera.La liebre les gritaba:–No corran tanto, no corran así. Estamos paseando.Pero ninguno la oía, porque su voz era como la voz del viento.Los perros corrieron tanto, que al fin cayeron exánimes, a punto de morir, con las lenguas afuera, como largos trapos rojos. La liebre, con su dulzura relampagueante, se acercó a ellos, llevando en el hocico trébol húmedo que puso sobre la frente de cada uno de los perros. Éstos volvieron en sí.–¿Quién nos puso agua fría en la frente? –preguntó el perro más grande–, y ¿por qué no nos dio de beber?–¿Quién nos acarició con los bigotes? –dijo el perro más pequeño–. Creí que eran las moscas.–¿Quién nos lamió la oreja? –interrogó el perro más flaco, temblando.–¿Quién nos salvó la vida? –exclamó la liebre, mirando a todos lados.–Hay algo distinto –dijo el perro atigrado, mordiéndose minuciosamente una pata.–Parece que fuéramos más numerosos.–Será porque tenemos olor a liebre –dijo el perro pila rascándose la oreja–. No es la primera vez.La liebre estaba sentada entre sus enemigos. Había asumido una postura de perro. En algún momento, ella misma dudó de si era perro o liebre.–¿Quién será ese que nos mira? –preguntó el danés negro, moviendo una sola oreja.–Ninguno de nosotros –dijo el perro pila, bostezando.–Sea quien fuere, estoy demasiado cansado para mirarlo –suspiró el danés atigrado.De pronto se oyeron voces que llamaban:–Dragón, Sombra, Ayax, Lurón, Señor, Ayax.Los perros salieron corriendo y la liebre quedó un momento inmóvil, sola, en el medio del campo. Movió el hocico tres o cuatro veces, como husmeando un objeto afrodisíaco. Dios o algo parecido a Dios la llamaba, y la liebre acaso revelando su inmortalidad, de un salto huyó.

(Y este otro cuento, que quizás muchos recuerden, va de "yapa")


El lecho

Se amaban, pero los celos retrospectivos o futuros, la envidia recíproca, la desconfianza mutua, los carcomía. A veces, en un lecho, olvidaban estos desventurados sentimientos y gracias a él sobrevivían. A una de esas veces, la última, me referiré.El lecho era mullido y amplio y tenía una colcha rosada. El centro de la cabecera, de hierro, representaba un paisaje con árboles y barcos. El sol del poniente iluminaba una nube que parecía una llama. Cuando se abrazaban, el que tenía la suerte de estar colocado boca abajo, besando la otra boca, contemplaba aquella nube, atraído por el fulgor insólito que la iluminaba, a través de los caireles de una araña con tulipas rojas y verdes.Se demoraron en el lecho más que de costumbre. Los ruidos de la calle crecieron y murieron con la luz. Se hubiera dicho que el lecho navegaba sobre un mar sin tiempo, sin espacio al encuentro de la dicha o de algo que la remedaba equívocamente. Pero hay amantes temerarios. La ropa, que se habían quitado, estaba cerca, al alcance de la mano. Las mangas vacías de una camisa colgaban del lecho, y de un bolsillo había caído un papel celeste. Alguien recogió el papel. No sé lo que contenía ese papel celeste, pero sé que produjo disturbios, investigaciones, odios irreprimibles, disputas, reconciliaciones, nuevas disputas.El alba se asomaba a las ventanas.–Hay olor a quemado. Anoche soñé con un incendio –dijo ella, en un momento de horror, frente al enojo de él, para distraerlo.–Invenciones de tu olfato –dijo él.–Estamos en el noveno piso –agregó ella, tratando de parecer asustada–. Tengo miedo.–No cambies de conversación.–No cambio de conversación. El fuego hace ruido de agua, ¿no oyes?–Invenciones de tu oído.El cuarto estaba intensamente iluminado y caliente. Era una hoguera.–Si nos abrazáramos, nos quemaríamos tan sólo la espalda.–Nos quemaremos enteros –dijo él, mirando el fuego con ojos enfurecidos.