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domingo, 27 de septiembre de 2015

Mi Patria

Mi patria es como si no fuera, es íntima
Dulzura y ganas de llorar; un niño durmiendo
es mi patria. Por eso, en el exilio
Viendo dormir a mi hijo
Lloro de nostalgia de mi patria.

Si me preguntaran lo que es mi patria, diría:
No sé. De hecho, no sé
Cómo, por qué y cuándo es mi patria
Pero sé que mi patria es la luz, la sal y el agua
Que elaboran y licúan mi tristeza
En largas lágrimas amargas.

Deseos de besar los ojos de mi patria
De acunarla, de pasarle la mano por los cabellos...
Deseos de cambiar los colores del vestido (¡auriverde!) tan feos
De mi patria, de mi patria sin zapatos
Y sin calcetines, patria mía
¡Tan paupérrima!

Porque te amo tanto, patria mía, yo que no tengo
Patria, yo semilla que nací del viento
Yo que no voy y no vengo, yo que permanezco
En contacto con el dolor del tiempo, yo elemento
De conexión entre la acción y el pensamiento
Yo hilo invisible en el espacio de todo adiós
¡Yo, el sin Dios!

Te tengo sin embargo en mí como un gemido
De flor; te tengo como un amor muerto
A quién se juró; te tengo como una fe
Sin dogma; te tengo en todo lo que no me siento a gusto
En esta sala extranjera con chimenea
Y sin columna.

¡Ah, patria mía!, recuerdo una noche en el Maine, Nueva Inglaterra
Cuando todo pasó a ser infinito y nada tierra
Y yo vi alfa y beta de Centauro escalar el monte hasta el cielo
Muchos me sorprendieron parado en el campo sin luz
A la espera de ver surgir la Cruz del Sur
Que yo conocía, pero amaneció...

Fuente de miel, bicho triste, patria mía
Amada, idolatrada, ¡salve, salve!
Que más dulce esperanza encadenada
El no poder decirte: aguarda...
¡No tardo!

Quiero volverte a ver, patria mía, y para
Volverte a ver me olvidé de todo
Fui ciego, mutilado, sordo, mudo
Vi mi humilde muerte cara a cara
Rasgué poemas, mujeres, horizontes
Quedé simple, sin fuentes.

Patria mía... Mi patria no es florón, ni ostenta
Lábaro no; mi patria es desolación
De caminos, mi patria es tierra sedienta
Y playa blanca; mi patria es el gran río secular
Que bebe nube, come tierra
Y orina mar.

Más que la más garrida mi patria tiene
Una calidez, un querer bien, un bien
Un libertas quae sera tamen
Que un día traduje en un examen escrito:
"Libre que serás también"
¡Y repito!

Pongo en el viento el oído y escucho la brisa
Que juguetea en tus cabellos y te los alisa
Patria mía, y perfuma tu suelo...
Que ganas me vienen de adormecerme
Entre tus dulces montes, patria mía
Atento al hambre en tus entrañas
Y al batuque en tu corazón.

No te nombraré, patria mía
Tu nombre es patria amada, es patriecita
No rima con madre gentil
Vives en mí como una hija, que eres
Una isla de ternura: la Isla
Brasil, tal vez.

Ahora llamaré a la amiga calandria
Y le pediré que pida al ruiseñor del día
Que pida al tordo
Para llevarte presto este avigrama:
"Patria mía, recuerdos de quien te ama…
Vinicius de Moraes."

Vinicius de Moraes, poeta y músico brasileño 1913-1980)
(versión de Pedro Casas Serra)

miércoles, 18 de febrero de 2015

Muchachca

Miguel Rep

De mañana oscurezco 
De día tardo 
De tarde anochezco 
De noche ardo. 

Al oeste la muerte 
Contra quien vivo 
Del sur cautivo 
El este es mi norte. 

Otros que cuenten 
Paso por paso: 
Yo muero ayer 

Nazco mañana 
Ando donde hay espacio 
Mi tiempo es cuándo. 

VINICIUS DE MORAES (Brasil, 1913 - 1980)


miércoles, 13 de octubre de 2010

1º Festival de Poesía en la Escuela

Tertulias entre bibliotecas y cafés. 
Pareceres que se intercambian.
Proyectos que crecen y vuelan solos.
Adhesiones porque sí.
Búsquedas por entre los anaqueles.
Y en ese instante de instigadora pesquisa
acontece tu recuerdo
y en tu mirada que vuelve
el tiempo que se detuvo 
en este poema.




Resta, sobre todo, esta capacidad de ternura 
esta intimidad perfecta con el silencio 
esta voz entrañable pidiendo perdón a todo: 
—¡Piedad! porque ellos no tienen la culpa de haber nacido... 

Resta este antiguo respeto por la noche, este hablar bajito 
esta mano que tantea antes de tomar, este miedo 
de herir tocando, esta fuerte mano de hombre 
llena de mansedumbre hacia todo lo que existe. 

Resta la inmovilidad, esta economía de gestos 
esta inercia cada vez mayor ante el infinito 
este balbuceo infantil de quien quiere expresar lo inexpresable 
este irreductible rechazo a la poesía no vivida. 

Resta la comunión con los sonidos, este sentimiento 
de la materia en reposo, esta angustia de la simultaneidad 
del tiempo, esta lenta descomposición poética 
en busca de una sola vida, una sola muerte, un solo Vinicius. 

Resta este corazón quemándose como un cirio 
en una catedral en ruinas, esta tristeza 
ante lo cotidiano; o esta súbita alegría 
de oír pasos en la noche que se pierden sin memoria... 

Restan las ganas de llorar que despierta la belleza 
esta cólera ante la injusticia y el desencuentro 
esta inmensa pena de uno mismo, esta inmensa 
pena de uno mismo y de su fuerza inútil. 

Resta este sentimiento de la infancia arrancado 
a pequeños absurdos, esta tonta capacidad 
de reír sin motivo, este ridículo deseo de ser útil 
y este coraje para comprometerse sin necesidad. 

Resta la distracción, la disponibilidad, este dejarse estar 
de quien sabe que todo ya fue como es en lo que vendrá 
y al mismo tiempo estas ganas de servir, esta contemporaneidad 
con el mañana de los que no tuvieron ayer ni hoy. 

Resta la facultad inconmovible de soñar 
de transformar la realidad, dentro de esa incapacidad 
de no aceptarla sino como es, y esta visión amplia 
de los acontecimientos, y esta impresionante 

E innecesaria preciencia, y esta memoria anterior 
de mundos inexistentes, y este heroísmo 
estático, y esta pequeñísima luz indescifrable 
a la que los poetas dan a veces el nombre de esperanza. 

Resta el deseo de sentirse igual a todos 
de reflejarse en miradas sin curiosidad y sin historia 
resta esta pobreza intrínseca, esta vanidad 
de no querer ser príncipe sino del propio reino. 

Resta este diálogo diario con la muerte, esta curiosidad 
ante el momento que vendrá, cuando, apresurada 
ella entreabra mi puerta como una vieja amante 
sin saber que es mi última novia. *



"El Haber" de Vinicius de Moraes. El Río Paraná en la imagen. 


*Lectura a intervenir en el 1º Festival de Poesía en la Escuela http://poesiaenlaescuela.blogspot.com/