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lunes, 4 de abril de 2011

2007 - 4 de abril - 2011


"...La bella gente: los docentes. Una sociedad que humilla a sus docentes es una sociedad hipócrita, sórdida, usurera. Es la que tiene como ídolos y admira con sonrisa abierta a los verdaderos triunfadores de esta sociedad capitalista, de los que ayer se publicaron sus fortunas: el mexicano Carlos Slim, metido en los negocios telefónicos de la Argentina, declaró una fortuna de 53.100 millones de dólares, apenas un poquito menos que Bill Gates. Y sigue la lista. Cerremos los ojos y pensemos lo que significa esa cantidad de dinero. Mientras tanto, millones de niños tienen hambre, millones de seres humanos no tienen trabajo, se los humilla hasta el hartazgo a nuestros docentes, el mundo se envenena cada vez más con la producción irracional y Bush sigue matando niños en Irak, los fabricantes de armas sonríen ante las ganancias. Sobisch cree que esto es la democracia y procede así. Sobisch, educado en el colegio de los salesianos, el Don Bosco..."

"La muerte del maestro por un sicario bestial que se debe haber sentido muy importante cuando recibió la orden de reprimir, supera como símbolo todo lo más deleznable. No puede haber nada más simbólico de lo abyecto. Ojalá inspire a nuestros artistas de formas e imágenes, sólo ellos pueden representar el más inmenso dolor humano. Las palabras no alcanzan..."



domingo, 4 de abril de 2010

La fuente y el alba *

Quizás no conocen el mito de Neptuno,

Quizás no le importe la historia, ni el futuro.
Solo amanecer en el presente sin fisuras
Montado en su soberbia, sin disenso, sin cultura.

Quizás ignoren que el deber primero
Es respetar la vida, cuidar de los modelos,
Que la moneda de cambio es efímera, vana
Que educar y saber hacen la vida sana.

No se puede matar al maestro
Porque eres tu mismo, el espíritu del pueblo
Aquel que contiene, hace crecer y ama,
Porque sabe que debe formar las almas

Para que sea mejor el mañana
Y sea posible salvar la Patria.

Elías D.Galatiwolfie@speedy.com.ar

Texto publicado en la sección Opinión, del diario La Nación, el 10 de abril de 2007.

*El título corresponde a la siguiente contratapa de Osvaldo Bayer: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-111499-2008-09-13.html

domingo, 31 de mayo de 2009

Pegarle a un Maestro



Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.


Por Mex Urtizberea
La Nación, 6 de abril de 2007.

No dejen de leer la nota de Guillermo Saccomanno, "El Legado" en el Suplemento Radar de Página/12. Un homenaje sentido al Maestro, a la Educación y a la Literatura. Este es el link http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5332-2009-05-31.html.

Les dejo un adelanto:

"... Esta debe ser la hora más difícil, piensa uno, cuando la clase termina, se despide de los alumnos, y vuelve a trasponer todas las puertas de rejas, cuando vuelve a escuchar el sonido de los cerrojos, cuando ya falta menos para alcanzar la puerta de salida y la calle. Ya es casi de noche. Difícil no pensar en qué sentimientos deben tener aquellos que uno despidió, que quedaron adentro y a los cuales, literalmente, se les viene la noche. Tal vez alguno esta noche lea La casa de los muertos, esa novela testimonial en la que Dostoievski describió su experiencia de condenado en una prisión en Siberia. ¿Acaso cambiaron tanto el mundo y el hombre desde entonces?, se pregunta uno..."