sábado, 13 de mayo de 2017

dos por uno, cárcel

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio



Poema "Desaparecidos"
Mario Benedetti (escritor y poeta uruguayo, 1920 - 2009)

sábado, 6 de mayo de 2017

La poesía habla: Unión Libre


La poesía habla: El espejo


La poesía habla: Me gusta el frío


Muerte a la Justicia, 3/5/2017

"Que nos devuelvan la mitad del dolor"
¿Dos por uno? Estoy de acuerdo pero quiero lo mismo para los míos, mis queridos.
Esa conmutación de pena, de dolores, de picana, de disparo fatal y feroz escalofrío. Quiero la mitad del recorrido de la bala que los asesinó, que el cañón con que violaron a Cristina se quede a mitad de camino, que la trompada no llegue a destino, que la dejen amamantar a su hijo un poco más, para que esa ternura tape el olor a carne quemada que percibo cuando entro a Capucha o Capuchita. Quiero exactamente la mitad de todo lo que padecieron. Es decir que de tanto conmutar padecimientos al fin me los devuelvan con vida.
Quiero al nieto de mi madre, a mi sobrino nacido en cautiverio, ese que por razones inconmutables nunca pudimos abrazar. Sí, quiero a mi hermana y a mi padre, los quiero aquí de nuevo como hace cuarenta años. ¿No les parece justo?
Un dos por uno que retire ese océano de llanto que nos ahogó día a día en la desesperada espera. ¡Quiero ahora mismo la mitad de mi dolor, de mis temores, de mi exilio! ¿No pueden? ¿Cómo que no pueden? ¿Acaso no son capaces de torcer nuestra memoria? ¿De pretender que un asesino ya no lo es más porque se puso viejo? ¿Los devuelven a casa? Muy bien: ¿Dónde están mis amigos? ¿Dónde están nuestros hijos, nuestros padres y hermanos?
Les recuerdo una cosa:
Todavía cantamos. Todavía pedimos. Todavía soñamos.
¡¡¡¡Todavía esperamos!!!
Victor Heredia (músico, compositor y cantante argentino)

jueves, 6 de abril de 2017

La poesía habla - La Lluvia


Se trata de una serie en la que un grupo de jóvenes recorre mundos imaginarios de la mano de Ruth Kaufman, escritora y poeta, mientras transitan la transformadora experiencia en un taller de poesía. Capítulo 1 - La Lluvia, Arnaldo Antunes.
Hasta el próximo capítulo!!!!!


viernes, 16 de diciembre de 2016

Sigmund


El psicoanálisis busca la cura, que nunca es total, en el recuerdo y la reelaboración constante del pasado traumático. Repetir en acto -en cambio- no es placentero sino más bien doloroso e improductivo. Volver una y otra vez al lugar del crimen produce un goce oscuro, es decir, un placer que proviene de la pulsión de muerte o del hecho de ser para la muerte. Se repiten la desgracia, la pérdida de amor, los celos, el miedo, la sed de venganza, aquello que no es posible recordar y traducir en palabras. Freud descubre que lo que no puede ser evocado mediante lenguaje o metáforas vuelve en acto o escena. Pero vuelve como una gripe o como un antiguo dolor de espalda. ¿En qué consiste o consistiría la cura entonces? En dejar de repetir.

Luis Gruss


lunes, 12 de diciembre de 2016

Hacer

Por Luis Gruss

Los mejores escritores que conozco y admiro abandonaron sus estudios o directamente no estudiaron. Cervantes escribió el Quijote en la cárcel al igual que el poeta español Miguel Hernández. No tuvieron tiempo ni posibilidades de estudiar las bellas artes. La lista de autores sin formación académica es tan larga que sería aburrido reproducirla aquí y menos un domingo. Alcanzaría mencionar a Saramago, Bolaño, Twain, Bradbury, Arlt, London, Faulkner, Kerouac. Borges, otro en la extensa fila, terminó apenas el secundario en Suiza. Onetti fue periodista casi toda la vida para finalmente abominar de ese oficio. Kafka se graduó como abogado pero jamás ejerció y trabajó hasta la muerte en un ministerio de Praga. Gabriel García Márquez empezó Derecho y abandonó. Carver fue a un taller de escritura con el maestro Gardner. En fin. Para qué seguir. La conclusión es demasiado obvia. Para escribir todo lo que hace falta es escribir. No hay atajos. No hay excusas ni títulos que valgan.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Realidad que aplasta


Por Luis Gruss

La caída del consumo en la Argentina del neoliberalismo salvaje y la alegría impostada alcanza niveles nunca vistos. El fenómeno afecta sobre todo la compra de alimentos, remedios, pañales de bebés y artículos de limpieza. Entre todos el dato que más sorprende, según ha informado el destacado periodista y economista Marcelo Zlotogwiazda, es la caída abrupta en la compra de forros, esos indispensables aunque algo molestos globitos que también se conocen en el mundo como condones o preservativos. El dato causa un entendible escozor. En lo que va de 2016 la venta de forros bajó un 15,6 por ciento. Zloto supone que el dato es preocupante ya sea porque puede ser síntoma de menor prevención en las relaciones íntimas -con su consecuencia de embarazos imprevistos o no deseados, abortos y enfermedades de riesgo-, y, también, de menos actividad sexual en las parejas. Como sea no hay que desesperar. Aún quedan forros en la Argentina y no son pocos. Entre ellos Macri, Majul, Lanata, Pichetto, Carrió, Bullrich y unos cuantos más.