domingo, 3 de mayo de 2015

Quebra ley


Latinoamerica

https://www.youtube.com/watch?v=DkFJE8ZdeG8

Dejar ir

El arte de perder no es difícil adquirirlo.
Tantas cosas parecen empeñadas
en perderse, que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta el tumulto
de llaves de puertas perdidas, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil adquirirlo.
Practica entonces perder más aún, y más rápido:
lugares, nombres, y el sitio al que se suponía
que viajarías. Nada de esto será un desastre.
Perdí el reloj de mi madre, y -¡mira!- la última, o
penúltima de tres casas que amaba se fue.
El arte de perder no es difícil adquirirlo.
Perdí dos ciudades, ambas adorables. Y, más ampliamente,
algunos sitios de los que era dueña, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
-Hasta al perderte a ti (la voz bromista, un gesto
de amor) no habré mentido. Es evidente que
el arte de perder no es demasiado difícil de adquirir
aunque parezca por momentos (¡Escríbelo!) un desastre.
Elizabeth Bishop (1911-1979)

sábado, 2 de mayo de 2015

Oficio

Quería huir y al mismo tiempo me decía que debía mirar hacia aquel ruido en el suelo, para, a pesar de todo, haber oído, una vez, ese ruido de llamarada de leña húmeda de la muerte de una mosca común.

Sí. Eso es, esa muerte de la mosca se convirtió en ese desplazamiento de la literatura. Se escribe sin saberlo. Se escribe para mirar morir una mosca. Tenemos derecho a hacerlo.

A Michelle Porte le dio un ataque de risa cuando dije a qué hora había muerto la mosca. Y ahora pienso si no sería yo quien contara esa muerte de una manera risible. En aquel momento carecía de medios para expresarlo porque miraba aquella muerte, la agonía de aquella mosca negra y azul.

La soledad siempre está acompañada por la locura. Lo sé. La locura no se ve. A veces sólo se la presiente. No creo que pueda ser de otro modo. Cuando se extrae todo de uno mismo, todo un libro, forzosamente se está en el particular estado de cierta soledad que no se puede compartir con nadie. No se puede hacer compartir nada. 

Todo escribe a nuestro alrededor, eso es lo que hay que llegar a percibir; todo escribe, la mosca, la mosca escribe, en las paredes, la mosca escribió mucho a la luz de la sala, reflejada por el estanque. La escritura de la mosca podría llenar una página entera. Entonces sería una escritura. Desde el momento que podría ser una escritura, ya lo es. Un día, quizás, a lo largo de los siglos venideros, se leería esa escritura, también sería descifrada, y traducida. Y la inmensidad de un poema legible se desplegaría en el cielo.

(...)

Un libro abierto también es la noche.

Estas palabras que acabo de pronunciar me hacen llorar, no sé por qué. 

Escribir a pesar de todo pese a la desesperación. No: con la desesperación. Qué desesperación, no sé su nombre.


Del libro "Escribir" de Marguerite Duras (Vietnam, 1914 - 1996, Francia)

martes, 28 de abril de 2015

Auténtica (2)

La simplicidad es ponerse desnudos delante de los otros.
Y no tener la dificultad de ser auténticos con los otros.
Tenemos temor de ser malentendidos, de parecer frágiles,
de terminar a merced de quien está frente a nosotros.
No nos desnudamos nunca.
Porque nos falta la fuerza de ser hombres,
 aquella que nos hace aceptar nuestros límites,
que nos hace comprender, dándole sentido y transformándole en energía,
en fuerza vamos.
Yo amo la simplicidad que se acompaña con la humildad.
Me gustan los barbados.
Me gusta la gente que sabe escuchar el viento sobre su propia piel, sentir el olor de las cosas, capturares el alma.
Aquellos que tienen la carne en contacto con la carne del mundo.
Porque ahí está la verdad, ahí está la dulzura, ahí esta la sensibilidad, ahí hay aun amor.

Auténtica

La semplicità è mettersi nudi davanti agli altri.
E noi abbiamo tanta difficoltà ad essere veri con gli altri.
Abbiamo timore di essere fraintesi, di apparire fragili,
di finire alla mercè di chi ci sta di fronte.
Non ci esponiamo mai.
Perché ci manca la forza di essere uomini,
quella che ci fa accettare i nostri limiti,
che ce li fa comprendere, dandogli senso e trasformandoli in energia,
in forza appunto.
Io amo la semplicità che si accompagna con l'umiltà.
Mi piacciono i barboni.
Mi piace la gente che sa ascoltare il vento sulla propria pelle,
sentire gli odori delle cose,
catturarne l'anima.
Quelli che hanno la carne a contatto con la carne del mondo.
Perché lì c'è verità, lì c'è dolcezza, lì c'è sensibilità, lì c'è ancora amore.


Alda Merini (poeta italiana, 1931-2009)

martes, 21 de abril de 2015

Lamento al mar / Mare Nostro


Cuna de vida,
caminos de sueños,
puente de culturas
(¡ay, quién lo diría...!)
ha sido el mar.

Miradlo hecho un basurero.
Miradlo ir y venir sin parar.

Parece mentira
que en su vientre
se hiciera la vida.
¡Ay, quién lo diría
sin rubor!

Miradlo hecho un basurero,
herido de muerte.

De la manera
que lo desvalijan
y lo envenenan,
¡ay, quién lo diría

que nos da el pan!

Miradlo hecho un basurero.
Miradlo ir y venir sin parar.

¿Dónde están los sabios
y los poderosos
que se nombran
(¡ay, quién lo diría!)
conservadores?

Miradlo hecho un basurero,

herido de muerte.

Cuánta abundancia,
cuánta belleza,
cuánta energía
(¡ay, quién lo diría!)
echada a perder.

Por ignorancia, por imprudencia,
por inconsciencia y por mala leche.

¡Yo que quería

que me enterrasen
entre la playa
(¡ay, quién lo diría!)
y el firmamento!

Y seremos nosotros 
(¡ay, quién lo diría!)
los que te enterremos.

Letra y Música de Joan Manuel Serrat