viernes, 9 de diciembre de 2016

Realidad que aplasta


Por Luis Gruss

La caída del consumo en la Argentina del neoliberalismo salvaje y la alegría impostada alcanza niveles nunca vistos. El fenómeno afecta sobre todo la compra de alimentos, remedios, pañales de bebés y artículos de limpieza. Entre todos el dato que más sorprende, según ha informado el destacado periodista y economista Marcelo Zlotogwiazda, es la caída abrupta en la compra de forros, esos indispensables aunque algo molestos globitos que también se conocen en el mundo como condones o preservativos. El dato causa un entendible escozor. En lo que va de 2016 la venta de forros bajó un 15,6 por ciento. Zloto supone que el dato es preocupante ya sea porque puede ser síntoma de menor prevención en las relaciones íntimas -con su consecuencia de embarazos imprevistos o no deseados, abortos y enfermedades de riesgo-, y, también, de menos actividad sexual en las parejas. Como sea no hay que desesperar. Aún quedan forros en la Argentina y no son pocos. Entre ellos Macri, Majul, Lanata, Pichetto, Carrió, Bullrich y unos cuantos más. 




jueves, 8 de diciembre de 2016

Si la felicidad fuese una música


Roja

BANDOS
Se prohibe,
al hambre comer
a la boca hablar
al oído oír
a la sed beber
al fuego calentar
al miedo correr
al frió tiritar
a la alegría reír
al amor querer
al poeta cantar
al herido gemir
a la primavera florecer
a la pólvora explotar
Después
los fusilaron por no cumplir.

Carmen Soler, (Paraguay 1924 - 1985)

sábado, 26 de noviembre de 2016

Acto de Fe

Ajedrez

hablo de vos con varias personas a la vez como en partidas simultáneas de ajedrez
Como sal efervescente


a Darío Rojo
buscando comprar un caleidoscopio en algún lugar de la ciudad inmensa la vida se diluye como sal efervescente en medio vaso de agua
Pirilo
este cacho de pizza 
que agarro con la mano 
se parece tanto a mi alma: 
un triángulo irregular chorreando por todos lados

La victoria

se nos viene la noche y en la noche ¡venceremos!
Poemas de Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962)

viernes, 3 de junio de 2016

La hora del fuego


"Es la hora del fuego...que suene a victoria"
Teresa Parodi

Todo...Nada...

Una palabra no dice nada 
y al mismo tiempo lo esconde todo 
igual que el viento esconde el agua 
como las flores que esconden lodo 

Una mirada no dice nada 
y al mismo tiempo lo dice todo 
como la lluvia sobre tu cara 
o el viejo mapa de algun tesoro 

Como la lluvia sobre tu cara 
o el viejo mapa de algun tesoro 

Una verdad no dice nada 
y al mismo tiempo lo esconde todo 
como una hoguera que no se apaga 
como una piedra que nace polvo 

Si un dia me faltas no sere nada 
y al mismo tiempo lo sere todo 
porque en tus ojos estan mis alas 
y esta la orilla donde me ahogo 

Porque en tus ojos estan mis alas 
y esta la orilla donde me ahogo


"Una palabra", Carlos Varela, músico y cantautor cubano, 1963

Todo... Nada....






sábado, 28 de mayo de 2016

Al otro lado...

Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado
y se puede sin embargo volver,
ya nunca más se pisará como antes
y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.
Es el aprendizaje
que se convierte en lo aprendido,
el pleno aprendizaje
que después no se resigna
a que todo lo demás,
sobre todo el amor,
no haga lo mismo.
El otro lado es el mayor contagio.
Hasta los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente de las fábulas.


Roberto Juarroz, poeta argentino

Artificios

No me gustan las Barbies
con sus tetitas paradas
y las nalgas
como dos gajitos de mandarina
que les salen por detrás.
No me gusta su pelo platinado
ni su deportivo rosa
ni el estirado de Ken.
con su aire de la prepa
a lo beverly noventa dos diez.
Las Barbies son tontas muñequitas
de pussy afeitada
que persiguen en rollers
a muñecos seriados
hijos bastardos de David Husselthorf
y sueñan casarse con ellos
en un mediodía radiante
y poder por fin ser legalmente
adúlteras
trincadas de pie
por un latin lover alquilado
y gritar
ai camin
ai camin
ai camin
con vocecita quebrada de soprano.
Tampoco me engañan las Barbies
que viven en casitas
estilo Hooper color pastel
y cuando la tarde cae
beben té helado junto a un Ken
de camisa leñadora y jean ajustado
sentados en un columpio
con un lassie a los pies.

(...)
Ellas se ríen
no muerden el anzuelo.
Del brazo siguen paseando su histeria
conocen la regla:
hay que llegar virgen a la cama de Ken.
Terminan la noche
solas en sus cuartos
fumando cigarrillos importados
escribiendo en sus diarios
que un boy hispano
las hizo pecar
de raras cosquillitas ahí abajo.
(...)
Las Barbies se avergüenzan de la idea progre de la fábrica
de echarles al mundo
una hermana paralítica y un cuñado gay.
Por suerte
primó el consumo sensato
del american way
y los borraron del mercado.
(...)
En Barbilandia todo es...
como tú sabes
y no hay sitio para esas tontas movidas
llámense Bosnia, bloqueo o HIV.
Con tantos problemas
como acucian a los de Melrose Place
ellas no pueden con todo:
entiéndanlo...
Ya es bastante
enseñar a sus dueñas a ser muñecas
a entender
que por el mundo siempre es mejor
andar munidas de un buen par de tetas
a ser infelices puertas adentro
y a abrir las piernas
sólo llegado el momento.

Selva Almada, "Matemos a las barbies" en Mal de muñecas