jueves, 2 de julio de 2015

Canción de amanecer


Salí a caminar
Y el camino me abrigo los pies
...
Pasé por el Sol
Y por todo lo que ya soñé
La vida me guiño
Y me sonrojé

Me puse a mirar
Llegué a comprender
Que todo hasta hoy
Fue lo más bueno que probé
Labrar, coser
La tela que al final
Es lo que uno es

No se inventa el amor


martes, 23 de junio de 2015

sol, sombra, luna, estrella...


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Rep
Hay gente sol
Hay gente sombra
Hay gente luna
Hay gente estrella
Clarísimas precisiones que me dió
el Cacique Calcirporá,
y me olvidé preguntarle
qué de todo eso soy yo,
qué tonto.

domingo, 21 de junio de 2015

El Secreto de sus ojos

“El tipo puede cambiar de todo: 
de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios… 
pero hay una cosa que no puede cambiar… 
no puede cambiar de pasión.


jueves, 18 de junio de 2015

Canción para uno


Salí a caminar/ Y el camino me abrigo los pies/ No tuve que pensar/  Solo me llevé

Pasé por el Sol/ Y por todo lo que ya soñé /La vida me guiño/ Y me sonrojé

Me puse a mirar/ Llegué a comprender/ Que todo hasta hoy/ Fue lo más bueno que probé/ Labrar, coser/ La tela que al final/ Es lo que uno es

Seguí más allá/ Y encontré el tesoro que perdí/ Lo até en el cinturón/ Y lo repartí

Vi cómo se fue/ La sombra que fui/ Vi cómo acabó/ Me vi correteando mi existir/ Aquel, que hoy, 
Dentro de una canción/ Me quiere aplaudir



miércoles, 17 de junio de 2015

Mujer. Todo (4)

Mujer. Todo (3)

Yo adoro una mujer de aire.
La sentíamos bastante como el aire,
brillante o secreta esencia, ah, de lo que nos tocaba;
alma del tiempo, sí, más allá de las formas,
sin forma siempre como el aire?
Cuando la mujer de aire se va,
no, no me digáis que las flores son flores y que la luz es luz,
que la colina sube hacia las nubes y que la tarde baja hasta las aguas
y que el anochecer viene de espejos por las lejanas islas, por las islas...
Ni menos me digáis, oh, no me digáis, que la luna de julio se ha entibiado entre las ramas...
No, no me digáis nada, que cuando la mujer de aire se va
el aire, el aire?, es una asfixia oscura,
y hay manos, muchas manos, tendidas hacia
nosotros desde otras sombras como raíces invertidas...
Pero verdad que la mujer de aire siempre vuelve?
—Siempre regresa, sí, pero no basta adorarla porque ella es la libertad.

Juan Laurentino Ortiz (Entre Ríos, Argentina, 1896-1978)

martes, 16 de junio de 2015

Mujer. Todo (2)

Esto es amor, oh caracol que aloja
la analecta sonora del pasado
y astuto en su recinto, ensimismado
reitera azul de mar y rosa roja.
El eco, ya, una flor que se deshoja
en perfume y color multiplicado-
Esto es amor, de nuevo marchitado
con la reiteración de cada hoja.
Y nunca menos solo y más seguro
por oscuro, por solo y asumido
-fidelidad del lirio a su color-
estatua leal, de espaldas al futuro
con un nombre infinito y repetido
de piedra y sueño y nada, esto es amor.

Julio Cortázar (Bélgica 1914 - París 1984)

Mujer. Todo

Es el amor. Tendré que cultarme o que huir. 
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. 
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. 
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, 
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, 
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, 
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? 
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. 
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se 
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. 
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. 
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. 
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. 
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) 
El nombre de una mujer me delata. 
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges, poema "El Amenazado" (Buenos Aires, 1899 - Ginebra 1986)