jueves, 29 de diciembre de 2011

"El último día del año ...

....
no es el último día del tiempo.
Otros días vendrán
y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones
de aniversario, graduación, promoción, gloria,
dulce muerte con sinfonía y coral,
que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,
los irreparables aullidos
del lobo, en la soledad.


El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo,
una voz y su eco,
y quien sabe si hasta Dios…


Recibe con simplicidad este presente del acaso.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,
pero estás vivo. Una vez más estás vivo.
Y con la copa en la mano
esperas amanecer.


El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la pelota de colores,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos… y ninguno resuelve nada.


Surge la mañana de un nuevo año.


Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alerta funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está atascada de vida.
La vida escurre de la boca,
mancha las manos, la vereda.
La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.


(Traducción de Rodolfo Alonso)

Carlos Drummond de Andrade nació en Itabira, Brasil en 1902 y falleció en Río de Janeiro en 1985. Fue poeta y narrador.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Germán dixit

Leí las palabras de Gruss. Releí. En vano. Lo sabía. Ya me lo habían contado. No en bar, ni en una cátedra. No lo leí de un libro. Tampoco de sueños. Cacheuta. Le gustan los textos de oraciones breves. Ella me lo dijo. “Ya se escribió sobre todo. El amor, la vida, la muerte. La cuestión es cómo contarlo”. No fue literal. Cacheuta. Lo tuvo que deletrear por teléfono. Allí comenzó. Una recomendación y un blog. Un mail y una llamada. Goteó, el tiempo. Nos abrimos como capullos. Lentos. A la primavera de la vida. Al otro. A nuestro estilo. Neurosis y viajes. Transeúntes vitales. Recolectando. ¿Nomeolvides? También me las presentó ella. Varias imágenes. Más descripciones. Música de fondo. Café. Viaja. ¿Vuelve? Allá. Acá. Depende. Tal vez. Soñado, eso sí. Todos dimos una vuelta a la escalera espiral. Estamos. Diferentes. Igual nos reconocemos. Hay algo. Un vínculo. Sí. De oraciones cortas. Cacheuta. Sí, con el metrobus. Un comienzo. Gracias.
Un nudito en la garganta y unas gotitas para la visión del alma. Debo confesar. El texto cayó como una llamada. Oraciones cortas. ¿Rotas? El tiempo que me dejaban los clientes. Limosnas que brillan.
--
Muchas oraciones fueron desterradas por su caracter explicativo. (Nota del editor)
--
Pd. Cuando puedas, envíame la respuesta del mail anterior.

Balance

En una semana más, exactamente, se cumplirían dos meses sin escribir en el blog.

Al 2 de noviembre, última entrada, llevaba algo más de un mes en Buenos Aires, después de emprender un viaje al que deseaba ir para cerrar una etapa, un duelo; un viaje que -al acercarse la fecha de partida- no quería abordar; un viaje que emprendí -finalmente- para "Nacer/me", literalmente; un viaje que me devuelve, en una semana, exactamente, al sitio que hace tres meses me vio partir.

Vivir es un viaje. Nacer lo es. Morir también.

La literatura es un viaje. Una palabra lo es. Un silencio también.

Desde el 2 de noviembre espero una idea qué contar o subir al blog (hubo qué contar, hubo qué subir). O un sentimiento -los hay, y muchos. Una imagen. Una melodía. Algo que compartir.

No tengo mucha idea de quiénes siguen a Laliebredorada, me llegan los comentarios, algunos están publicados.

En esta tarde, post Navidad, leo mi correo electrónico. Y qué suerte haberlo hecho.

Porque mientras me debato entre emociones -propias y ajenas-, distancias que quizás comiencen a crecer, afectos que abrazan entre lágrimas, sinceros deseos de felicidad, brindis por lo porvenir, rezos compartidos, los talleristas de Laliebredorada me escriben.

Ellos escriben y yo entiendo.

Entiendo qué es la docencia.
Comprendo el lugar que ocupa en mi vida.
Entiendo en qué consiste acercar la literatura, tenderla como quien extiende una caricia o un mantel.
Recuerdo de qué me salvó, y me salva cada día cuando la abro hacia los demás, hacia mi misma, hacia el Universo, bendito, porque a su tiempo, devuelve.

No le consulté a Germán si me permite copiar su mensaje, lo haré de todas maneras, por él, porque además es un magnífico ejercicio de escritura. Y porque en sus palabras reunidas en oraciones brevísimas supo condensar un año de trabajo con la palabra, de crecimiento, de lecturas (diversas, intensas, complejas, divertidas). Un año de encuentros semanales entre café, música, literatura y afecto. Y porque en sus palabras -de alguna manera- están Micaela, Lucía, Daniela, Laura (con su apoyo logístico), etc., etc.

Aquí estaremos el próximo año. Haciendo del vínculo con la literatura algo más que un "hobby", que un pasatiempo. Será un dejarnos llevar y estar. Será.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

"¡Mi vida toda canta, besa, ríe!"...









¡Si la vida es amor, bendita sea!

Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento…
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría…
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor

en la sombra lejana se deslíe…
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!



Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886-1914)



sábado, 29 de octubre de 2011

Pasar la vida

Mira, somos
iguales que antes...

Mira,
somos iguales que antes,
cuando dijimos
que nos queríamos
Sólo los otros,
ahora,
son diferentes.

Mira el alma
y no añores
.
No cambies, nunca, el ayer
por el hoy.
Deja el ayer, en su sitio,
bien como está.
(No le quites tampoco,
la piel del recuerdo).

Es natural
que así sea este júbilo
de saber hasta dónde,
la vida,
nos conmueve.

Mira,
qué pronto,
los árboles crecieron
en la casa.
Cómo tuvimos que podar
los sueños, para que la luz
entrara,
de lleno.



*Poema de la imagen: "Esta es la mano/ con que mi padre/ escribió narraciones/ al margen de su vida// Más viva/ en mi memoria/está que en la fotografía/ en que te miro// No sé si es tuya o mía/ la mano con que firmo/ mi único contrato/ con la vida".

sábado, 22 de octubre de 2011

"¡Sé que llegará el día! / También lo sabe el sol", R. G. Tuñón



Yo sé que todo cambia,
que nada se detiene,
ni un árbol se detiene
y aun la piedra es viajera.

La soledad no existe,
el mundo es compañía.
Ni la muerte está sola.

Todo lo que es, es lucha.
Soy inmortal, pues paso.
Sólo la estatua queda.
Y aun ella se mueve.

En vano os empeñáis
en detener la historia.

¡Sé que llegará el día!
También lo sabe el sol.

"El optimismo histórico", de Raúl Gonzalez Tuñón


Leer artículo aquí

domingo, 16 de octubre de 2011

Naty, la seño


Si prefieren, no les cuento de cuando se tira encima esa bufanda de lana gorda, hipposa, y recorre Barracas, los bajos de la autopista, en Constitución, la estación de Lanús buscando a la nena que falta a la escuela desde hace muchos días. No les cuento que sabe que los echaron del hotel, de la pieza, de la villa, y la familia se quedó en la calle pero cerca, cerca de la escuela, justo para que la nena no tuviera que dejar de ir. Y ahora falta hace días, así que ella los busca.
Si prefieren, no les digo nada de las decisiones que toma, como con la otra nena, que era tranquilísima y se volvió intratable porque sí hasta que un día –los nenes le hablan– contó que sí, que la señora que la cuida la toquetea un cachito abajo, bueno, cuando la baña, pero la mamá trabaja y mil hermanos y ¿qué hacemos? Si denuncia ¿sacan a la nena de la casilla la mandan a un “hogar”? ¿Va a estar mejor?
Si prefieren les cuento las cosas lindas, como que consiguió que le paguen a su grado una excursión por mes; les cuento –es maestra de primer grado– de cuando les dijo que iban a ir al teatro y los nenes saltaron sobre los bancos, se abrazaron, “¡Vamos a ir al teatro!”, gritó alguno, con los dientes apretados, como gritando una venganza, y otro, todavía agitado: “¿Pero qué es un teatroooooo?”
Les cuento esas cosas, la vez que fueron con los pibes, los pibes de la villa de Barracas, que son el 99% de sus alumnos, a la Costanera, y los pibes no podían cerrar la boca frente a los aviones, y le decían: “Es el mejor día de mi vida, seño”, y se reían como chicos, como locos, se les trababan las palabras con las risas, como caramelos, cuando decían “¡El mar!”, “¡Estamos en Mar del Plata!”
Si prefieren les cuento lo lindo, o les cuento lo feo, o lo feo que hace de fondo de lo lindo, lo lindo que es lindo porque lo demás es tan feo. Y la que está ahí, con la bufanda, peleando para que haya micro, cargando libros de las casas de los vecinos para llevar a la escuela es Naty, la seño, la maestra mala onda que putea cuando se cae el techo de dos aulas aunque un rato antes se hayan repartido las netbooks. Es Naty, una maestra de esas a las que ahora les dicen que les van a cambiar el Estatuto. Ojo con quien se meten.

sábado, 15 de octubre de 2011

Toledo, España (23-09-2011)

En esta tarde de lluvia vuelve a mí aquella mañana en Toledo, España, espl{endida de sol y de dicha (23-9-2011).


 

Asi como en la literatura, en la vida

La literatura es una fuerza en el mundo y no me imagino la vida sin literatura. La vida sin arte es inimaginable, pero como todos saben, cada vez hay menos lectores. Cada vez la literatura tiene que competir con otras formas de ocio. Esto nunca me ha preocupado, porque los libros tienen algo que no tiene la música u otras formas de ar...te: los libros se leen individualmente. Aunque haya un lector o haya un millón, siempre hay un lector y un libro. Es una relación uno a uno, autor y lector colaborando juntos. Y en cierto sentido, es el único lugar del mundo donde dos extraños pueden conocerse y reunirse en términos de igualdad. La gente habla de la muerte de la literatura, pero yo creo que no se va a producir.

Paul Auster

martes, 16 de agosto de 2011

"Es más fácil saber por qué te fuiste,/que saber por qué te busco.

Tus razones, allá tan altas, y las de mi deseo,
las del deseo, ¿dónde dije que se escribían?"


"Quisiera clavarme el vidrio que nos separa
y desgarrarme,
aunque más no fuera sólo por hacer algo más sensato
que estar aquí
sin correr a buscarte."


"No te caigas,
 no eres tú,
ni haciendo toda la fuerza del mundo,
no te caigas en la vertigonosa belleza de
otros abismos
¿Extrañas?"


"Epílogo
Abro mi bolso en la estación de autobuses y veo
la lluvia emborrachando los árboles hasta el descuido,
sus bolsillos hambrientos (los de él),
un pez azul guiñando el ojo
y convirtiéndose en ave,
los árboles en sus bolsillos,
la lluvia guiñando el ojo,
un pez azul, borracho y hambriento hasta el descuido,
y a mí misma
convirtiéndome en ave.

Fragmentos del último libro de Luis María Pescetti

miércoles, 10 de agosto de 2011

"Tenemos una necesidad imperiosa de los otros,...

...no para satisfacer nuestra vanidad sino porque,
marcados por una 'incomplétude' original,
les debemos nuestra existencia misma" (...)

Tzvetan Todorov, La vida en común


jueves, 4 de agosto de 2011

¡Larga vida a Italia! - "Nabucco" de G. Verdi y Va'Pensiero


El último 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentar la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su creación y en esta ocasión se dio en la ópera de Roma la opera Nabucco de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti.

Nabucco es una obra tanto musical como política: evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia, y el famoso canto "Va pensiero" el el canto del Coro de esclavos oprimidos. En Italia, este canto es símbolo de la búsqueda de libertad del pueblo, que en los años 80 -época en que se escribió la ópera - estaba oprimido por el imperio Habsburgo, y que combatió hasta la ceación de la Italia unificada. Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso denunciando los recortes al presupuesto de cultura que hizo el gobierno, siendo que Alemanno es miembro del partido gobernante y viejo ministro de Berlusconi. Esta intervención política, en un momento cultural de los más simbólicos para Ialia, produciría un efecto inesperado, siendo que Berlusconi en persona había asistido a la representación.

Relatado luego por el Times, Ricardo Muti, director de la orquesta, contó que fue una verdadera velada de revolución: "Al principio, hubo una gran ovación en el público. Luego comenzamos con la ópera. Se desarrolló muy bien hasta que llegamos al famoso canto Va pensiero. Inmediatamente sentí que la atmósfera se tensaba en el público. Hay cosas que no se pueden describir, pero uno las siente. Era el silencio del público que se hacía sentir. Pero en el momento en que la gente se dio cuenta que empezaba el VA Pensiero, el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción visceral del público ante el lamento de los esclavos que cantan: "Oh patria mía, tan bella y perdida."

Cuando el coro llegaba a su fin, ya se oían en el público varios Bis. El público comenzó a gritar: "Viva Italia" y "Viva Verdi" Gente desde el gallinero comenzaron a arrojar papeles llenos de mensajes patrióticos. Aun cuando ya en una única ocasión había aceptado hacer un Bis para el Va Pensiero en la Scala de Milan en 1986, dado que para Muti la ópera debe ir de principio a fin. "Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo.", relata. Pero el público ya había despertado su sentimiento patriótico. En un gesto teatral, Muti se dio vuelta y miró al público y a Berlusconi a la vez, y se produjo lo siguiente:
"Sí, estoy de acuerdo con esto. "Larga vida a Italia", pero (aplausos)... Ya no tengo más 30 años y he vivido mi vida, pero en tanto que italiano recorrí mucho el mundo , y hoy tengo vergüenza de lo que sucede en mi país. Entonces accedo a vuestro pedido de un bis para el Va Pensiero nuevamente. No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó "Ay mi país, bello y perdido" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría en verdad "bella y perdida"... (Aplausos, inlcuidos los artistas en escena)... Siendo que reina acá un clima italiano, yo, Muti, me calle´la boca muchos años. Quisiera ahora...tendríamos que darle sentido a este canto; estamos en nuestra casa, el teatro de Roma, y con un coro que cantó magníficamente bien y que acompañö espléndidamente, si quieren, les propongo unirse a nosotros para que cantemos todos juntos. Entonces invitó al público a cantar con el coro de esclavos. "Vi grupos de gente levantarse. Toda la ópera de Roma se levantó."

martes, 2 de agosto de 2011

No te nombro; pero estás en mí como la música...


 ...en la garganta del ruiseñor
aunque no esté cantando.
(Poema LVII)

En cada grano de arena hay un derrumbamiento de montaña.(Poema XXIX)


He de amoldarme a ti como el río a su cauce, como el mar a su playa, como la espada a su vaina.
He de correr en ti, he de cantar en ti, he de guardarme en ti ya para siempre.
Fuera de ti ha de sobrarme el mundo como le sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite.
Dentro de ti no ha de faltarme blandura de limo para mi corriente, perfil de viento para mis olas, ceñidura y reposo para mi acero.
Dentro de ti está todo; fuera de ti no hay nada.
Todo lo que eres tú está en su puesto; todo lo que no seas tú me ha de ser vano.
En ti quepo, estoy hecha a tu medida; pero si fuera en mí donde algo falta, me crezco...
Si fuera en mí donde algo sobra, lo corto.
(Poema XXXVI)


Ayer me bañé en el río.
El agua estaba fría y me llenaba el pelo
de hilachas de limo y hojas secas.
El agua estaba fría; chocaba contra mi cuerpo
y se rompía en dos corrientes trémulas y oscuras.
Y mientras todo el río iba pasando,
yo pensaba qué agua podría lavarme
en la carne y en el alma
la quemadura de un beso que no me toca,
de esta sed tuya que no me alcanza.
Si dices una palabra más, me moriré de tu voz,
que ya me está hincando el pecho,
que puede traspasarme el pecho
como una aguda, larga y exquisita espada.

(Poema XXXVII)


Dulce María Loynaz - Poeta Cubana

lunes, 1 de agosto de 2011

Poema robado: "El río" de Javier Heraud


1Yo soy un río,
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento.
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente,
más violentamente
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.


2
Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.



3
Yo soy el río.
Pero a veces soy
bravo
y
fuerte
pero a veces
no respeto ni a
la vida ni a la
muerte.
Bajo por las
atropelladas cascadas,
bajo con furia y con
rencor,
golpeo contra las
piedras más y más,
las hago una
a una pedazos
interminables.
Los animales
huyen,
huyen huyendo
cuando me desbordo
por los campos,
cuando siembro de
piedras pequeñas las
laderas,
cuando
inundo
las casas y los pastos,
cuando
inundo
las puertas y sus
corazones,
los cuerpos y
sus
corazones.


 
4
Y es aquí cuando
más me precipito
Cuando puedo llegar
a los corazones,
cuando puedo
cogerlos por la
sangre,
cuando puedo
mirarlos desde
adentro.
Y mi furia se
torna apacible,
y me vuelvo
árbol,
y me estanco
como un árbol,
y me silencio
como una piedra,
y callo como una
rosa sin espinas.



5
Yo soy un río.
Yo soy el río
eterno de la
dicha. Ya siento
las brisas cercanas,
ya siento el viento
en mis mejillas,
y mi viaje a través
de montes, ríos,
lagos y praderas
se torna inacabable.


 
6
Yo soy el río que viaja en las riberas,
árbol o piedra seca
Yo soy el río que viaja en las orillas,
puerta o corazón abierto
Yo soy el río que viaja por los pastos,
flor o rosa cortada
Yo soy el río que viaja por las calles,
tierra o cielo mojado
Yo soy el río que viaja por los montes,
roca o sal quemada
Yo soy el río que viaja por las casas,
mesa o silla colgada
Yo soy el río que viaja dentro de los hombres,
árbol fruta
rosa piedra
mesa corazón
corazón y puerta
retornados,



7
Yo soy el río que canta
al mediodía y a los
hombres,
que canta ante sus
tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.


 
8
Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas
quebradas,
por los ignotos pueblos
olvidados,
por las ciudades
atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas,
hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas,
los árboles cantan con
el río,
los árboles cantan
con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis
brazos.


 
9
Llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
océanos,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol,
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el
cielo azul,
inmenso,
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas
aguas
apagadas.



Del poemario: "El Río". Lima. 1960. (Gentileza de Marisa Negri)
Leer más poemas de J. Heraud,aquí

Son for Guy, Elton John

miércoles, 27 de julio de 2011

Viajar no quiere decir solamente ir al otro lado de la frontera, sino también descubrir que siempre se está en el otro lado...





Cada viaje implica más o menos una experiencia similar: alguien o algo que parecía estar cerca y ser bien conocido se revela extranjero e indescifrable, o bien un individuo, un paisaje, una cultura que considerábamos diferentes y ajenos se muestran afines y emparentados con nosotros. A las gentes de una orilla las de la orilla opuesta a menudo les parecen bárbaras, peligrosas y llenas de prejuicios hacia ellas. Pero si nos ponemos a ir de acá para allá en un puente, mezclándonos con las personas que transitan por él y pasando de una orilla a otra hasta no saber bien de qué parte o en qué país estamos, reencontramos la benevolencia hacia nosotros mismos y el placer del mundo. “¿Dónde está la frontera?”, pregunta Saramago en el confín entre España y Portugal a los peces que, en el mismo río, según se deslicen por una orilla u otra nadan ora en el Duero, ora en el Douro.

 (...)

Utopía y desencanto. Muchas cosas se vienen abajo, cuando se viaja; certidumbres, valores, sentimientos, expectativas que se van perdiendo por el camino —el camino es un maestro duro, pero también bueno. Otras cosas, otros valores y sentimientos se hallan, se encuentran, se recogen en él. Al igual que viajar, escribir significa desmontar, reajustar, volver a combinar; se viaja en la realidad como en un teatro, desplazando los bastidores, abriendo nuevos paisajes, perdiéndose en callejones y deteniéndose delante de falsas puertas dibujadas en la pared.

 La realidad, tan a menudo impenetrable, de pronto cede, se cuartea; el viajero, dice Cees Nooteboom, siente “las corrientes de aire que se filtran por las fisuras del edificio causal”. Lo real se revela probabilista, indeterminista, sujeto a repentinos colapsos cuánticos que hacen desaparecer algunos de sus elementos, engullidos, absorbidos en vórtices del espacio-tiempo, remolinos de la mortalidad de todas las cosas, pero también del imprevisible brote de nueva vida.

Viajar es una experiencia musiliana, confiada al sentido de las posibilidades más que al principio de realidad. Se descubren, como en unas excavaciones arqueológicas, otros estratos de lo real, las posibilidades concretas que no se han realizado materialmente pero existían y sobreviven en jirones olvidados por la carrera del tiempo, en brechas todavía abiertas, en estados fluctuantes aún. Viajar significa echar cuentas con la realidad pero también con sus alternativas, con sus vacíos; con la Historia y con otra historia u otras historias impedidas y destituidas por ella, mas no canceladas del todo.

(...)

A veces los lugares hablan, otras callan, tienen sus epifanías y sus hermetismos. Como cualquier otro, el encuentro con los lugares —y con quien vive en ellos— es aventurado, rico en promesas y riesgos. Algunos lugares, Venecia o Praga, le hablan hasta al viajero más distraído e ignaro con la evidencia misma de su aparición y de la vida que en ellos bulle. Otros se confían a una elocuencia indirecta, seducen sólo a quienes los recorren conociendo lo sucedido entre aquellos árboles o en aquellas calles: la habitación donde murió Kafka, en Kierling, dice tantas cosas, pero sólo a quien sabe que entre aquellas paredes Kafka vivió sus últimas horas y mira hasta las grietas de las paredes bajo esta luz. Otros lugares se cierran en un opaco silencio y el encuentro fracasa; también el viaje, como toda aventura, está expuesto a la derrota y a la esterilidad. Y esto sucede porque el viajero —por ignorancia, soberbia o acedia— no encuentra la llave para entrar en aquel mundo, el vocabulario y la gramática para comprender aquella lengua y descifrar aquella cultura. El status viatoris que el pensamiento religioso atribuye al hombre implica también esta fragilidad, esta alternancia de gloria y caída, la capacidad de salvación unida a la exposición y al jaque mate y a la culpa.

Hay lugares que fascinan porque parecen radicalmente diferentes y otros que encantan porque, ya la primera vez, resultan familiares, casi un lugar natal. Conocer es a menudo, platónicamente, reconocer, es el brote de algo acaso ignorado hasta ese momento pero asumido como propio. Para ver un lugar es preciso volver a verlo. Lo conocido y lo familiar, continuamente redescubiertos y enriquecidos, son la premisa del encuentro, la seducción y la aventura; la vigésima o centésima vez que se habla con un amigo o se hace el amor con una persona amada son infinitamente más intensas que la primera. Esto vale también para los lugares; el viaje más fascinador es un regreso, una odisea, y los lugares del recorrido acostumbrado, los microcosmos cotidianos atravesados durante años y años, son un desafío ulisiano. “¿Por qué cabalgáis por estas tierras?”, pregunta el alférez en la famosa balada de Rilke al marqués que avanza a su lado. “Para regresar”, responde el segundo.


Fragmentos de El infinito viajar (Ed. Anagrama) de Claudio Magris.

domingo, 24 de julio de 2011

Te espero convertida en luna

Querido Rey de la Cabina:
¿por qué llamamos amor al amor?
con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema,
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie.
Yo, que nunca te tendré.
Y aunque no te lleguen mis correos
te escribo,
y aunque no sepa si los lees,
te escribo.
Te escribía.
Ciega de ausencia de no verte,
ciega al resto de tu hueco en el mundo.
Harta de abrazar calaveras de tu presencia
siento el aire que alimenta mis pulmones,
respiro al imaginar que volvería a tenerte
enfrente mío, doblando tu ropa y los jazmines,
apoyando los azahares de tu frente.
Aunque falten siglos para tanto verano,
y hoy sólo tenga para ofrecerte
un otoño lleno de hojas que se retiran
regalando su turno a lo inventado.
Quiero regresar
sólo para lo imprevisto,
para lo que deba nacer de tus manos y las mías.
Para nada que ya haya sido escrito o dibujado.
Ni en tu alma, ni en la mía.
Paloma

Querido Rey de la Cabina: Crecieron todas
las semillas de tu carta.
Vieras qué hermoso prado. Los abrazos
crecieron sanos y fuertes rodeando mi cintura.
Crecieron besos en mis pies (¿sembraste besos para mis pies o fue un error del viento?).
Te espero convertida en Luna.
Paloma

Cartas tomadas del último libro de Luis M. Pescetti, Cartas al Rey de la Cabina

miércoles, 20 de julio de 2011

Todo empieza

http://youtu.be/ejTGc5_vQ34

Estoy aquí


Estoy aquí
en el mundo
en un lugar del mundo
esperando
esperando.
Ven
o no vengas
yo
me estoy aquí
esperando.

Idea Vilariño

Tengo amigos para saber quién soy


Elijo a mis amigos no por la piel
u otra característica cualquiera
sino por la pupila,
tiene que tener brillo inquisidor y tonalidad inquietante.

A mí no me interesan los buenos de espíritu
ni los malos de hábito.
Me quedo con aquellos que hacen de mí un loco y un santo.
De ellos no quiero respuestas,
quiero que me traigan dudas y angustias y aguanten lo peor que hay en mí.

Para eso, únicamente siendo loco
quiero los santos, para que no duden de las diferencias y
pidan perdón por las injusticias.

Elijo a mis amigos por la cara lavada y por el alma expuesta.
No quiero solamente un hombro o un regazo,
quiero también su mayor alegría.
Amigo que no ríe conmigo no sabe sufrir a mi lado.
Mis amigos son todos así: Mitad tontería, mitad inteligencia.
No quiero risas previsibles ni llantos piadosos.
Quiero amigos confiables, de  aquellos que hacen de la realidad su
fuente de aprendizaje, pero luchan para que la fantasía no desaparezca.

No quiero amigos adultos ni aburridos
los quiero mitad infancia y la otra mitad vejez!
niños, para que no olviden el valor del viento sobre el rostro;
y viejos, para que nunca tengan prisa.

Tengo amigos para saber quien soy yo.
Pues viéndolos locos y santos, tontos y serios,niños y viejos,
nunca me olvidaré que "normalidad"
es una ilusión imbécil y estéril.

Oscar Wilde

martes, 19 de julio de 2011

Cuando me extiendo junto al mar,...


...
existe el agua y su palpitación
y un cielo azul cuya profundidad
es demasiado grande para mí.

Sentir el mar, su lentitud viviente,
es la magnificencia y el olvido,
pero sentir la vida de los camaradas
en ser el camarada de uno mismo.

El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,
pero la razón que hay en nosotros
existirá aún cuando este cielo
haya sido borrado por el viento y el frío.

"Verano 1966" de Antonio Gamoneda

lunes, 18 de julio de 2011

Y sé muy bien que no estarás...

...
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Poema "El Futuro" En Salvo el Crepúsculo de Julio Cortázar

sábado, 16 de julio de 2011

"Nado en un río incierto que me lleva...

del recuerdo a la voz”, dice uno de los más hermosos versos de Juan José Saer. Es el narrador el que puede, o en todo caso debe, nadar en ese río de incertidumbres, no sin extraviarse y dejarse llevar, a la deriva, por ese cauce incesante donde se encuentra la propia voz.
Los ríos, que son todos y a la vez el mismo río, están presentes de diversas formas en la narrativa y la poética del autor santafesino. En primera instancia se trata de una presencia concreta que reaparece en todo su recorrido literario. Ese ciclo de narraciones que se parece, más que a un curso de agua con un sentido definido, a una trama de afluentes varios.
La literatura de Juan José Saer está vinculada con una zona geográfica muy precisa: el litoral argentino. En ese lugar conocido que se narra sin cesar, se cifra el universo.
Como escribe en El río sin orillas , “el río, a pesar de su desmesura geográfica, con su profusión de recodos y de acontecimientos, es más vasto e inabordable (…) que el universo entero”. En esta frase reconocemos un esbozo del proyecto narrativo emprendido por Saer durante casi medio siglo, un recorrido en el que la “profusión de recodos y acontecimientos” también define la obra.
La presencia del río en sus cuentos y novelas es constante aunque nunca tome el primer plano de los relatos –tampoco parece hacerlo del todo en el “tratado imaginario” El río sin orillas –. Desde el primer libro de cuentos hasta su novela póstuma, los ríos se remontan, sirven de referencia para los viajeros, se cruzan, se contemplan propiciando la reflexión casi filosófica, se desbordan y amenazan con borrar las ciudades, se retiran para dejar la tierra convertida en desierto, reaparecen sorpresivos con un giro del relato, se vuelven un lugar irreal en el que la conciencia amenaza con disolverse y son el destino predilecto de varios textos saerianos..."

Por Paulo Ricci En Revista Ñ. Leer el artículo completo aquí

viernes, 15 de julio de 2011

Mientras llega el arribo a Venecia



"Hemos querido a través de este libro probar una ficción sobre Venecia, una ficción poética sobre ese extraño imperio que sigue en pie. Elegimos el agua como vehículo para narrar, contar, recoger historias y antologar testimonios; el agua circunscripta alrededor de una ciudad sostenida milagrosamente, amenazada por las inclemencias del líquido, que a su vez, la encende" (Frag. del Prólogo, pp.13)


"Venecia es para mí una construcción psíquica, como para otros puede serlo la torre de Pisa o el valle de la Luna...Aquí dejaré anotado mi pasar -y mi pesar- por 'la calle más bella del mundo'" (Capítulo 1 - Los patios de agua, pp. 29)


"Amo la lengua italiana, ese dulce y bastardeado latín, que fluye como besos de la boca de una mujer y resuena como si estuviese encima del raso con sílabas articuladas por el soplo del mediodía,  y acentos tan limpios, tan tiernos,..." (Capítulo 3 - El nadador apasionado, pp.69)



Javier Cófreces y Alberto Muñoz en Venecia Negra. Ed. En Danza. 2003

miércoles, 13 de julio de 2011

Ed e' subito sera



ED E’ SUBITO SERA
Ognuno sta solo sul cuor della terra
trafitto da un raggio di sole:
...ed è subito sera.

Y DE PRONTO ANOCHECE
Cada uno está solo en el corazón de la tierra
tocado por un rayo de sol:
y de pronto anochece.

Salvatore Quasimodo (Modica, Sicilia, 1901-Amalfi, 1968)

lunes, 11 de julio de 2011

Ayer

un encuentro a destiempo
un horizonte para el que no estábamos destinados
quizás
sólo fue eso
y aún así
no cesas

domingo, 10 de julio de 2011

Ahora que los festejos son parte del ayer / y el silencio me asiste

(algunos de los tantísimos obsequios)
...
celebro la “re-unión”
de Coincidir en bendecir la Vida,
en estrecharnos todos en abrazos largos y amorosos
como si cada uno fuese la parte de un rompecabeza
que busca su huequito, su entramado, su espacio estelar
celebro habernos puesto "el sol al hombro"
para incendiar el día
y seguir naciendo.

Empezar de nuevo



 "En este nuevo día,
Yo dejaré al espejo,
Y trataré de ser,
Por fin un hombre nuevo,

De cara al Sol,
Caminaré,
Y con la Luna,
Volaré.

Ahora mismo le puedes decir basta a la mujer que ya no te gusta,
Al hombre que ya no amas
,
Al trabajo que odias,
A las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito,
A
los noticieros que te envenenan desde la mañana y desde el helicóptero,
A los que quieren dirigir tu vida.

Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste,
Porque la vida es aquí y ahora mismo,
Por eso:

Este es un nuevo día,
Para empezar de nuevo,
Para buscar al ángel,
Que nos crece los sueños.

Para cantar,
Para reir,
Para volver
A ser feliz

Si Señor."


sábado, 9 de julio de 2011

Me gusta el mar y la mujer cuando llora...

...
las golondrinas y las malas señoras
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril

Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad

Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad

Facundo Cabral, 1937-2011

viernes, 8 de julio de 2011

Todo consiste en empezar...



...¿Y empezar por dónde? Por cualquier lado, decía Deleuze. Todo en la vida consiste en comenzar lo que sea por algún lado. ¿Y qué cosa exactamente está sin empezar? Eso cada cual lo sabe. Pero algo siempre falta. El mundo es incompleto para todos. No podemos pasar la vida quejándonos de eso que ni siquiera iniciamos. Empezar ya por donde sea. Y si no es hoy será mañana. Porque todo consiste en empezar el lunes.

 Leido días pasados en el blog
http://suspendelviaje.blogspot.com/



miércoles, 6 de julio de 2011

"La cosa más profunda que he vivido

...              
ya la he olvidado. Ahora sólo me importa
arreglar la ventana si se rompiera, o
limpiar los cristales. Todas las verdades
han sido un largo pronunciamiento sin fecha,
de pronto no recuerdo ninguna. Se confunden
encaramadas bajo los auspicios de mi necedad
que tampoco se precia. A mí me gusta
el encantamiento de ciertas tardes, cuando
lo evidente no es real.

Poema "Bajo los auspicios"

U olvidar. Hacia atrás sueño.
La rareza de un bosque en un póster
sobre la aguja del reloj. Te tuve
cuando no te tenía, corre brisa
tanto corre que ventea. Un libro
y dos páginas leídas, qué cuerpo
tienes. Ya no te quiero, qué hermoso:
ya no te quiero. Me da perplejidad
tomarte de la mano, y tus rayas
qué largas, no te vas a morir nunca.
Paseo de invierno. Es verano
fue trescientos sesenta y cinco días antes
más o menos, me miraba en el espejo
para peinarme y no amanecía.
Proyectaba aunamientos con nadie
más sola que tú. Conoces
el estertor y el declive.
Yo de fatiga, cuánto te quise.

Poema "Cúspide"

No sé. Abro el buzón. Llegan
aquellas cosas mal puestas
en una silla o sobre ella.
Aturdirme de letras,
vivir tardíamente dos pasos
lo justo para intransitar lo cotidiano.
Verme en el espejo: sí, otro día.
Sí, son varios. Sí, fueron muchos.
No sé. Llegar, doblar la ropa
otear la casa, el interior de la casa,
de soslayo, y a veces de frente
sin dejar de examinarme. Es eso.
Sí es eso. La felicidad no tiene temblores
ni arquea días. Es eso. Fíjate
qué cotidiano. Qué leve delicadeza
casi a solas.
Poema "Leve delicadeza"

En Un brillo del no y otros poemas de Concha García, Editorial En Danza.
Más información acerca de la poeta

martes, 5 de julio de 2011

mi voz está en su sitio...

...el corazón sabe algo más porque me duele

por eso digo:
terrible oficio
es repartir equivocadamente los abrazos
y que el alma viva entre perros hambrientos

uno de mis errores
fue creer que todos éramos hermanos

y ahora
no se le puede cambiar el horizonte a la nostalgia
hay que olvidarse de las viejas sonrisas
y andar con el dolor a cuestas
para que sirva definitivamente

nunca dije
mi lágrima fue grande
sufrí
no me quisieron

cada uno conoce su dolor
y sabe de qué manera hablarle a la desgracia

que venga la vida y me golpee
de nada vale cerrar los ojos

un hombre dormido
es un dolor que descansa

es duro el amor cuando se niega
un día sin embargo recuesta sus abrazos
apoya su misterio en mi cabeza
y me lleva a vivir al primer piso de un incendio

no comparo
simplemente doy mi fruto
y espero

la semilla más humilde
puede brotar el fuego o la hermosura

si estoy acorralado entre dos besos
decido acurrucarme al pie de mi corazón
y sueño

soy triste hasta los zapatos

a la hora del té
mi alegría se sienta y llora conmigo

pero sostengo que un día
aunque el amor sea el hermano implacable de la lluvia
de mi casa a tus ojos
no habrá naufragios

"Las cosas claras, 1974" por Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977

domingo, 3 de julio de 2011

Si pudiera decirte

El tiempo dirá tan sólo: “ya te dije”
Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;
Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número,
Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos,
El tiempo diría tan sólo “ya te lo dije”.
No hay fortunas que predecir, no obstante,
Porque te amo más de lo que puedo expresar
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,
Debe haber razones por las que las hojas se pudren;
El tiempo dirá sólo “ya te lo dije”..
Tal vez las rosas realmente quieren crecer,
Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Supongamos que los leones se levantaran todos y se fueran,
Y que todos los arroyos y los soldados huyeran;
¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?
Si pudiera decírtelo te lo haría saber.

Wystan Hugh Auden (1907-1973) poeta de izquierdas, comprometido con la causa de los desheredados, de los que sufren. Como otros intelectuales de su época, formó parte de las brigadas internacionales durante la Guerra Civil española, en contra de los militares sublevados apoyados por Hitler y Mussolini.


jueves, 30 de junio de 2011

Kadish

¿Qué más hiciste? Me enganché con Pirí Lugones, que supo ser la mandamás de la librería y editorial Jorge Alvarez. Nos cruzamos, por azar, en la esquina de Corrientes y Talcahuano. Pirí me conoció: yo superaba la media de los correctores de textos escritos por médicos y otros pasmosos devastadores de la lengua castellana. Y el idioma de los argentinos, claro. Pirí me llevó, con una prepotencia que le consentí, a su departamento de la calle Rivadavia. Y Reedson, ahora que nadie te escucha, decilo: te permitiste lo que suponías una suntuosa gratificación a tus cautas soledades. Y ya en el depto., Pirí me dice, hermosa su cara pequeña, y sombría también: Soy la nieta de un poeta y la hija de un torturador.
Pirí dejaba caer la cortina de maderas finas, angostas, multicolores, y eso era una señal para los otros habitantes del lugar –hijos, refugiados ocasionales, amigos en tránsito– de que su casa estaba dedicada a la exégesis del hospedaje. Supe que un grupo de tareas la atrapó, y se encargó de quebrar sus frágiles huesos, un destino que ella afrontó con desdén y altivez, por el sobresaltado, vacilante relato que me entregó un sobreviviente del sadismo impune de los émulos argentinos de la Gestapo hitleriana.


Fragmento de la última novela de Andrés Rivera. Artículo completo aquí

miércoles, 29 de junio de 2011

A veces la vida

a veces
nos miramos en silencio
la vida y yo.

A veces duele, duele
blanca,
lenta

se hunde en la carne
como una botella vacía se hunde en el
estanque
que la va llenando.

a veces, en silencio, llora
y algo sagrado brilla en el mundo,
en silencio, reverbera en las palabras

Hugo Mujica

martes, 28 de junio de 2011

"Hay ríos metafísicos,...

ella los anda como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivr en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos"

Julio Cortázar, Rayuela en "Del lado de allá, Capítulo 21".

lunes, 27 de junio de 2011

Como agua para chocolate

Otoño Secreto

Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
...ni el agua, ni la ventana,
y la tristeza ha sido un anillo perdido bajo nieve,
y el recuerdo una falsa esperanza de mendigo,
y ha sido falso todo diálogo que no sea
con nuestra desolada imagen,
aún se miran las destrozadas estampas
en el libro del hermano menor,
es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar.

Cuando la forma de los árboles
ya no es sino el leve recuerdo de su forma,
una mentira inventada por la turbia
memoria del otoño,
y los días tienen la confusión
del desván a donde nadie sube
y la cruel blancura de la eternidad
hace que la luz huya de sí misma,
algo nos recuerda la verdad
que amamos antes de conocer:
las ramas se quiebran levemente,
el palomar se llena de aleteos,
el granero sueña otra vez con el sol,
encendemos para la fiesta
los pálidos candelabros del salón polvoriento
y el silencio nos revela el secreto
que no queríamos escuchar.
 
Jorge Teillier

sábado, 25 de junio de 2011

Hubiera querido traspasar tu cuerpo,..

...
hasta diluirme en tu sangre somnolienta,
y conocerme al revés,
y salirme
y verme al verte.
Hubiera querido masticar la noche
y tragarla muy despacio
hasta vomitarla y detenerla.
Hubiera querido que tus pies helados
se quedaran atracados en la cama
y yo atracarme en tu cuerpo cálido
y hacernos esclavos infinitos de las ganas.
Hubiera querido muchas cosas
alargar la distancia de mi cuerpo
abarcarme y abarcarte más...
Entrar, ser vos,
salir, dejar de serlo.
Apretarte, apretarme.
Estar siempre mojada de tus hijos,
llenarme las manos con tu pelo,
recorrer con mi lengua las raíces de tus cosas,
todo muy rápido, ¡todo al mismo tiempo...! ...
pero el tiempo se viene y hay que caminarlo para hacerlo.
Porque desde allá, desde donde el carajo está siendo razonado,
y el fusil ya se abre paso entre los dedos
porque el hambre ya se transformó en bostezo largo
y el sueño, como el pan, en un misterio.
Se oye un grito gritando para todos.
El que no quiera escuchar, se irá muriendo…
Hubiera querido tantas cosas, dije,
y no me alcanzó el tiempo.

Rosa María Pargas*
Poema escrito dentro de la cárcel de Rawson, después de la Masacre de Trelew, pensando que su compañero Alberto Miguel Camps había muerto.

*Nació el 10 de agosto de 1949 en Gualeguaychú, Entre Ríos. A los 20 años viaja a La Plata para iniciar su carrera de Sociología que más tarde continúa en Capital Federal, donde comienza a participar activamente en diversas agrupaciones políticas. En 1972 es detenida en Flores y trasladada al penal de Villa Devoto y más tarde al penal de Rawson. Allí conoce a su compañero Alberto Miguel Camps, uno de los sobrevivientes de la Masacre de Trelew. Trasladada nuevamente a Devoto es liberada gracias a la amnistía del gobierno de Cámpora. En 1974, se exilia junto a su pareja
a Perú, México e Italia. Al poco tiempo regresan al país clandestinamente y continúan su militancia dentro de la organización Montoneros. El 16 de agosto de 1977, Alberto es asesinado en un operativo parapolicial y
Rosa maría secuestrada. Al día de hoy permanece desaparecida, siendo vista por última vez, en el CCD “El Vesubio”.
Publicado en el Blog "Libros de la Talita Dorada" de José María Pallaoro.

martes, 21 de junio de 2011

Cuando arda el amor, ...

...
no estaré a tu lado,
estaré lejos.

Será por cobardía,
por no sufrir,
por no reconocer que no supe
cambiar todo esto.

Arderá el amor,
arderá su memoria
hasta que todo sea como lo soñamos
como en realidad pudo haber sido.

Pero ya estaré lejos.
Será tarde para lamentos
y nadie podrá todavía asombrarse
de lo que tiene.

Antes que nada, antes
de sospechar,
vivamos esto, que más no sea, y que
por ahí es demasiado.

Vivir, sin
que nadie admita; abrir el fuego
hasta que el amor, rezongando, arda
como si entrara en el porvenir.

"Dame la mano" de Francisco 'Paco' Urondo

domingo, 19 de junio de 2011

Un niño no es un hombre hasta que no puede cargar a su padre en sus espaldas...

Las Edades


(...)

Eso dijo un chino, y sabemos que los orientales dicen muchas cosas con una frase tejida en apretada urdimbre.
La niñez acabó cuando surgió la urgencia de tener una personalidad. La adolescencia terminó cuando la casa y la comida me las proporcionó mi propio trabajo. La juventud feneció cuando cargué a mi padre en hombros. Entonces fue la adultez.
Las edades de la vida no responden a los solsticios. A algunos les sucede el invierno cuando sus coetáneos están aún nadando en los lagos del verano, otros se niegan a reconocer que llegó la temporada del frío, y continúan vistiendo los pantalones cortos cuando la nieve cayó sobre sus cabezas.
Recuerdo el temor y el azoramiento ante esas cosas que hacía la gente grande. Ir a los bancos, hacer trámites, tomar decisiones, afrontar espantos como las salas de los sanatorios y las discusiones con funcionarios. Eso jamás me iba a pasar. Nunca podría, yo, realizar esas sorprendentes actividades.
 Hube, sin embargo, de alzar del suelo el cuerpo de mi padre. Transité sanatorios, postergué mis miedos y me hice fuerte porque lo requería mi responsabilidad. Y aquello que me infundía pavor fue lo cotidiano. Crecer o envejecer, no importa cómo nombremos la actitud de madurar.
Llevaré los crayones en los bolsillos, no renunciaré al asombro ni al temblor. Pero no será tristeza, será orgullo sentir el peso de mis mayores y saber que puedo marchar con esa carga y la magnífica alegría de ser soporte en los vendavales.




Por Mónica Russomanno


viernes, 17 de junio de 2011

Habitualmente, ...



... convivo con dos ventanas: una es muy luminosa, a la otra no le llega el sol. Una es portavoz de lo impuesto, la otra es tan libre como el vuelo de un águila. Por una transcurre la vida, por la otra los sueños. Una refleja lo que un día llegó y se quedó para siempre, la otra se apoya en "algún día".

De las dos ventanas la que más me acompaña  es aquella que no transita un camino recto, sino que va imaginando pasos como un zig-zag,  aquella que -como yo- vive acompañada y tan sola a la vez. Aquella que el dolor y lo punzante no la rompe ni la raya, sino que la fortalece. Prefiero esa ventana que, sé, no se romperá ni me desgastará, sino que a diferencia del observador, es la única que perdurará hasta la eternidad.

Pablo Rebolini, estudiante de 4° año de la escuela secundaria.

La imagen pertenece a las conocidas casas de Hundertwasser (1928-2000) al borde del Danubio, en Viena.

jueves, 16 de junio de 2011

Certezas

Los poemas no se parecen a los cuentos, ni tan siquiera cuando son narrativos. Todos los cuentos tratan de batallas, de un tipo o de otro, que terminan en victoria y derrota.
Todo avanza hacia el final, cuando habremos enterarnos del desenlace.
Indiferentes al desenlace, los poemas cruzan los campos... de batalla, socorriendo al herido, escuchando los monólogos delirantes del triunfo y del espanto. Procuran un tipo de paz. No por la hipnosis o la confianza fácil, sino por el reconocimiento y la promesa de que lo que se ha experimentado no puede desaparecer como si nunca hubiera existido. Y, sin embargo, la promesa no es la de un monumento. (¿Quién dice monumentos en el campo de batalla?) La promesa es que el lenguaje ha conocido, ha dado cobijo, a la experiencia que lo necesitaba, que lo pedía a gritos.

Los poemas están más cerca de las oraciones que de los cuentos, pero en la poesía no hay nadie detrás del lenguaje que se recita. Es el propio lenguaje el que tiene que oír y agradecer. Para el poeta religioso, la Palabra es el primer atributo de Dios. En toda la poesía, las palabras son una presencia antes de ser medios de comunicación.
No obstante, la poesía utiliza las mismas palabras y, más o menos, la misa sintaxis que, por ejemplo, el informe anual de una empresa multinacional. (Empresas que preparan, para su propio provecho, los más terribles campos de batalla del mundo moderno.) ¿Qué hace entonces la poesía para transformar tanto el lenguaje, que, en lugar de limitarse a comunicar información, escucha y promete y desempeña el papel de un dios?
El que un poema use las mismas palabras que el informe de una multinacional no es más significativo que el hecho de que un faro y una celda de prisión puedan estar construidos con piedras de la misma cantera, unidas con la misma argamasa. Todo depende de la relación entre las palabras. Y la suma total de todas esas relaciones posibles depende de la manera en la que el escritor se relaciona con el lenguaje, no como sintaxis, ni siquiera como estructura, sino como un principio y una presencia.
El poeta sitúa el lenguaje fuera del alcance del tiempo; o, más exactamente, el poeta se aproxima al lenguaje como si fuera un lugar, un punto de encuentro, en donde el tiempo no tiene finalidad, en donde el propio tiempo queda absorbido y dominado.
La poesía habla, con frecuencia, de su propia inmortalidad, y esta reivindicación es mucho más trascendente que la del genio de un poeta determinado perteneciente a una historia cultural determinada. No debe confundirse aquí la inmortalidad con la fama póstuma. La poesía puede hablar de inmortalidad porque abandona al lenguaje en la creencia de que el lenguaje abraza a toda experiencia, pasada, presente y futura.
Sería engañoso hablar de la promesa de la poesía, pues una promesa se proyecta en el futuro, y es precisamente la coexistencia del futuro, el presente y el pasado lo que propone la poesía.
A una promesa que afecta al presente y al pasado tanto como al futuro mejor la llamaríamos certeza.

John Berger  En Páginas de la Herida.