domingo, 16 de octubre de 2011

Naty, la seño


Si prefieren, no les cuento de cuando se tira encima esa bufanda de lana gorda, hipposa, y recorre Barracas, los bajos de la autopista, en Constitución, la estación de Lanús buscando a la nena que falta a la escuela desde hace muchos días. No les cuento que sabe que los echaron del hotel, de la pieza, de la villa, y la familia se quedó en la calle pero cerca, cerca de la escuela, justo para que la nena no tuviera que dejar de ir. Y ahora falta hace días, así que ella los busca.
Si prefieren, no les digo nada de las decisiones que toma, como con la otra nena, que era tranquilísima y se volvió intratable porque sí hasta que un día –los nenes le hablan– contó que sí, que la señora que la cuida la toquetea un cachito abajo, bueno, cuando la baña, pero la mamá trabaja y mil hermanos y ¿qué hacemos? Si denuncia ¿sacan a la nena de la casilla la mandan a un “hogar”? ¿Va a estar mejor?
Si prefieren les cuento las cosas lindas, como que consiguió que le paguen a su grado una excursión por mes; les cuento –es maestra de primer grado– de cuando les dijo que iban a ir al teatro y los nenes saltaron sobre los bancos, se abrazaron, “¡Vamos a ir al teatro!”, gritó alguno, con los dientes apretados, como gritando una venganza, y otro, todavía agitado: “¿Pero qué es un teatroooooo?”
Les cuento esas cosas, la vez que fueron con los pibes, los pibes de la villa de Barracas, que son el 99% de sus alumnos, a la Costanera, y los pibes no podían cerrar la boca frente a los aviones, y le decían: “Es el mejor día de mi vida, seño”, y se reían como chicos, como locos, se les trababan las palabras con las risas, como caramelos, cuando decían “¡El mar!”, “¡Estamos en Mar del Plata!”
Si prefieren les cuento lo lindo, o les cuento lo feo, o lo feo que hace de fondo de lo lindo, lo lindo que es lindo porque lo demás es tan feo. Y la que está ahí, con la bufanda, peleando para que haya micro, cargando libros de las casas de los vecinos para llevar a la escuela es Naty, la seño, la maestra mala onda que putea cuando se cae el techo de dos aulas aunque un rato antes se hayan repartido las netbooks. Es Naty, una maestra de esas a las que ahora les dicen que les van a cambiar el Estatuto. Ojo con quien se meten.

2 comentarios:

Eze Jaureguy dijo...

Muy bueno!!

María Noemí dijo...

Si, no?... qué lindo encontrarte por acá.... mañana nos vemos...un beso!!