domingo, 28 de febrero de 2010

Desencuentro

Mucho Lo que fue el uno por el otro Sintió
Y no obstante vivimos en perfecta armonía.

Con frecuencia jugamos "un marido y mujer"
y no obstante jamás hubo golpes ni Rinas.

Juntos nos divertimos y gritamos de júbilo,
nos dimos tiernos besos y nos acariciamos.

Y al final, infantil con placer, Decidimos
Escondite jugar "al" por bosques y por campos,
Y así hemos conseguido escondernos TAN BIEN,
que luego nunca más hemos vuelto un encontrarnos.

Heinrich Heine (Alemania, 1797 - París, 1856)

sábado, 27 de febrero de 2010

John Berger en La Jornade de México

Cristo muerto sostenido por un ángel

Antonello da Messina, 1476-1479
Museo del Prado


"El camino es para aprender simplemente mirar y estar mucho tiempo, todo el que quieras, para ver todo de un cuadro. La pintura es sobre el silencio, ya la gente no le gusta el silencio y no Suficiente tiempo tiene, pero mi consejo es que tienes que ir, mirar lo que te guste, confiar en tus sentimientos y recordar el Pueden cambiar tus sentimientos con que También tiempo ", Berger señaló horas antes de ser homenajeado. "Precisamente una de las más misteriosas pinturas en el mundo es el óleo de Cristo muerto sostenido por un ángel (del siciliano Antonello da Messina), y si tuviese que elegir un cuadro del arte europeo, escogería ése", señaló.




Caetano


jueves, 25 de febrero de 2010

Ella y el mar

1968

27 de julio

"Ahí está él, el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y aquí está la mujer, de pie en la playa, el más ininteligible de los seres vivos. Al ser el humano un día Formular una pregunta sobre sí mismo, SE Volvió el más ininteligible de los seres vivos. Ella y el mar.

Podría haber un encuentro de sus misterios sólo si uno se entregase al otro: la entrega de dos mundos incognoscibles hecha con la confianza con que se entregarían dos comprensiones.

(...)

(Ella) entrando Va. El agua salada es de un frío que le eriza el ritual en las piernas. Pero una alegría mortales-la alegría es una Fatalidad-ya la invadió, Aunque ni se le OCURRA sonreír ... El aroma es ensordecedor y la despierta de sus sueños más adormecidos seculares. Y ahora ella está alerta, aun sin pensar, como un cazador está alerta sin pensar.

(...)

Y era eso lo que le fataba: el mar por dentro como el líquido espeso de un hombre. Ahora ella está toda igual a Sí Misma (...) Ella es la amante que sabe que lo tendra todo de nuevo ... "


"Ritual" en "Revelación de las Naciones Unidas por Clarice Lispector mundo"

miércoles, 24 de febrero de 2010

Los perfumes de la tierra

1968

7 de septiembre
¿Ya hablé del perfume del jazmín?
Ya hablé del olor del mar.
La tierra es Perfumada.
Y yo me Perfumo para Intensificar Lo Que Soy.
Por eso no puedo usar perfumes que me contraríen.
Perfumarse Es una sabiduría instintiva.
Y como todo arte, Exige Algún conocimiento de sí Misma.
Uso un perfume Cuyo nombre no digo: soy yo es mío,. Dos amigas ya me preguntaron el nombre, se los dije, lo compraron. Y me lo trajeron: simplemente no eran ellas.
No digo el nombre También por secreto: es bueno perfumarse en secreto.

Clarice Lispector en "Revelación de un mundo"

martes, 23 de febrero de 2010

Urgencia


1968
27 de mayo

"Saudade Es un poco como hambre. Sólo Ocurre Cuando se come la presencia. Pero A veces la Saudade es tan profunda que la presencia es poco: se quiere absorbente de toda la otra persona. Estas ganas de ser uno el otro para una unificación completa es uno de los sentimientos más urgentes que Existen en esta vida ".

Clarice Lispector en "Revelación de un mundo "


* En la imagen, "Desnudo con alcatraces", de Diego Rivera, 1944.

domingo, 21 de febrero de 2010

jueves, 18 de febrero de 2010

La "norestina"


"Pensar es un acto. Es sentir de las Naciones Unidas Hecho. Los dos juntos son yo que escribo lo que estoy escribiendo ... La verdad es siempre un contacto e interior inexplicable. Mi vida más verdadera es irreconciliables, interior en extremo, y no tiene una palabra sola que la signifique ".

"Lo que es esribo Más que una invención, es Obligación mía hablar de esa muchacha, de entre Millares de ellas. Es mi deber, aunque sea de arte menor, revelar su vida.
Porque tiene derecho al grito.
Entonces yo grito ".

"¿Por qué escribo? Porque todo capte Ante el espíritu de la lengua y así, a veces, la forma forja un contenido. Por tanto, escribo no a causa de la norestina sino por un grave motivo de 'alcalde de fuerza', Como se dice en los apercibimientos oficiales, por fuerza "de ley" ".

"¿Sabría ella algún día del adiós del amor? ¿Sabría algún día de los desmayos del amor? ¿Tendría A su modo el dulce vuelo? Nada de esto sé. QUE SE PUEDE hacer con la verdad de que todo el mundo Esté un poco Triste y solo un poco ".


Clarice Lispector en "La Hora de la Estrella" (novela, 1977)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Marcas

Adiós Maestra
Por Marcelo Birmajer  

La frase "Adiós Maestra" Puede sonar un poco "olfa". Pero ¿por qué ocultar que uno se encariña con una maestra o el maestro?


¿Por qué ocultar que uno llega a sentir cariño y amistad por esa persona que brinda por todo su tiempo y su paciencia para que aprendamos, para que aprovechemos nuestro tiempo y, muchas veces, para acompañarnos cuando nos sentimos mal?

Pero una diferencia de los padres, las maestras y maestros no pasan su vida junto a nosotros. Si cambiamos de colegio, si cambiamos de turno o si cambiamos de grado, dejamos de Tener contacto con ellos. No todos los maestros son iguales: hay uno del que nos encariñamos, uno que nos enseña con sabiduría especial, Que Sabe Cuáles Son Los temas que nos interesan y cómo transmitirnos igual Aquellos temas que nunca nos interesarán. Una maestra o el maestro Cuyas anécdotas nos RESULTAN sabias e importantes. Y de pronto, cambiamos de colegio, de grado o de turno, ese maestro y ya no está. Sentimos que se nos acaba el mundo: ya no aprenderemos nunca más nada. Ya nadie nunca más nos acompañará ni nos entenderá.

No es así: Un verdadero buen maestro es precisamente aquel que nos sigue enseñando Cuando ya no está. Un verdadero buen maestro es el que nos deja sus enseñanzas en la memoria y nos brinda por métodos para Afrontar los desafíos que el pecado necesariamente Tenga que estar él presente. Buen Un verdadero maestro no es imprescindible, lo imprescindible son las enseñanzas que nos deja.

Un verdadero buen maestro es el que nos Convierte en buenos alumnos: un buen alumno es aquel Que puede poner en práctica lo que le enseñaron. Es como aprender a andar en bicicleta: primero necesitás que te empujen, pero sólo podés decir que aprendiste Cuando podés andar solo. Si no te hubieran empujado, jamás hubieras aprendido, pero si nunca dejan de empujar, nunca aprenderás.

Puede uno sólo aprendió que decir, Cuando ya el maestro no está A Su Lado. Es un poco triste, pero es verdad. Por eso, una diferencia de los parientes y amigos, Siempre hay un día en qué debemos Decirle adiós al maestro oa la maestra. Es el día en que más Importante Empieza a ser para nosotros ese maestro. Y SE PUEDE Asegurar que un buen maestro es una de las cosas más tiernas que vas a recordar en la vida
 
 
 
* En la imagen, publicidad de la película francesa "Entre (los) muros" (Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, 2009) del director Laurent Cantet.

domingo, 14 de febrero de 2010

En tu homenaje

Queen Fue un grupo que vino al País memorable Cuando Estaba en el pico máximo de su rendimiento. No como pasó con los Doors-que en realidad los Doos Fueron, ya que sólo Estaban dos miembros originales-y otras tantas bandas que arribaron en el crepúsculo.


Siempre me gustaron los títulos de los discos de Queen: Una noche en la ópera o Un día en las carreras, por ejemplo. En Función De Estos títulos es que quiero contar una nueva aventura para ver si Algún grupo de rock argento la encuentra interesante como para denominar un álbum. Se llamaría Un día en la cancha y me gustaría que el grupo de rock no fuera un engendro del tipo de Los Piojos-falsete Con ese insufrible barrial Berreta-sino algo más GLAMOROSO, agrandando la ONU cercano Mars Volta ya apuesta. Empezó la cosa así: jugaban Vélez, de local, mi club y del alma, San Lorenzo de Almagro. Mi viejo me había estado avisando toda la semana que PENSABA Seriamente en viajar a Liniers para dar el presente una Pesar De qué se consideraba este un partido riesgoso-habían matado A UN hincha de Vélez en el partido de ida-y en una cancha alejada Y Que siempre Fue hostil para el Ciclón. Como mi viejo tiene 80 años y me daba miedo dejarlo ir solo, le dije que lo Iba a acompañar, pero que, por seguridad, no se llevara ni banderas ni corbatas ni nada con los colores del campeón. Me dijo que me quedara tranquilo. Quedamos a las dos en la estación de Caballito, para tomar el Expreso del Oeste que nos iba a dejar en Liniers. Como estaba haciendo tiempo antes y llegaba, me metí en una librería por 15 pesos y conseguí un libro de Sándor Márai. Hasta ese entonces nunca había ido con un libro a la cancha, pero esto Iba a ser lo de menos. Mi viejo Apareció en la estación íntegramente vestido con un equipo de gimnasia del club. Empezamos a discutir y amagué por primera vez en la tarde en no ir al partido. El se empecinó ya regañadientes entré en el tren repleto Que Nos Llevaba, tal vez, una una muerte segura. Cuando llegamos a la cancha, quedamos encerrados entre un acceso a la cancha-que tardaban en Habilitar-y las vías del tren. A los costados, los caballos nerviosos de la Policía nos empujaban hacia el centro. Vino mi segundo intento de irme. Pero mi viejo me dijo que ya entrábamos, que faltaba poco, que aguantáramos. Cuando se abrieron las puertas, en el cacheo, un Policía Amablemente me dijo que escondiera el libro bajo mi campera, Porque si no los controles me lo iban sacar una. Mi viejo, venia que hace, le gritó: "¡Qué le querés sacar el libro al pibe! ¡No ves que no hace nada!". Le pedí al Policía que detuviera a lo por favor, que se lo llevara porque me Estaba quemando la cabeza desde temprano. Esto le causo gracia y nos dejó pasar. Ya en la cancha, nos subimos bien alto en la popular y Mientras pasaban los minutos para que empezara el partido, la tribuna se fue Llenando hasta que no Cabia ni un alfiler. Parecíamos un dibujo de Escher, cada cuerpo era de la Continuidad del otro. Estratégicamente, yo estaba parado Frente a un paraavalancha y mi viejo Estaba Debajo de mí, alcance al de un manotazo. Seguia entrando más y más gente y me agarro claustrofobia. Le dije a mi viejo que me iba. Tenía las manos sudadas y el pecho, me faltaba el aire. Mi viejo, ya convertido en un mandril de ochenta años con el culo rojo, me gritó: "Espera, espera, ya no entra nadie más. Hoy ¡Mira que si ganamos quedamos punteros, eh!". Estábamos a presión, casi no tocábamos el piso con los pies. Entonces escucho que alguien, Detrás de mí, dice: "¡Ahí viene la hinchada!". Casi me vuelvo loco. Por una de las puertas de abajo Hacía su irrupción la gloriosa de Boedo con banderas y pitos y paraguas. Por física Cuestión Una, la gente que cobraba Empezó a salir Disparada como si fueran jabones que se escapaban de las manos. Se iban contra el alambrado como fuegos artificiales. Piuff, piuff. Me agarré del paraavalanchas y agarré a mi viejo. Logramos resistir la presión. Empezó el partido. Fue cero a cero el primer tiempo y casi todo el segundo. Yo rezaba para que saliéramos así, ya que era un gol nuestro Garantía de una avalancha letal. Cuando faltaban dos minutos, Romeo la embocó y vino el momento tan temido. Estallo la tribuna y como si alguien hubiera apretado el botón de un inodoro de gente, mi viejo Se perdió en el Maremagnum. Quise manotearlo pero la ola se lo había llevado. Quedé paralizado. Pero de golpe el movimiento sísmico de cuerpos, Respetando una ley algebraica de flujo y reflujo, lo traia de vuelta. Frente a mi estupor, Estaba ahí, Viniendo hacia mí a la cabeza de la ola de monos, con algo en la mano. ¡Era un alfajor que se había encontrado en el camino! "Agarra, agarra", me decía pasándomelo, como Dios hace con Miguel Ángel en los techos de la Capilla Sixtina.

Por Fabián Casas *
En el Suplemento Radar de Página/12
 
 
* Escritor argentino, "Ocio" (su novela publicada en el año 2000), "Ensayos bonsai" (del año 2007) y, su última incursión, "Los Lemmings y otros" es de lo más recomendable es narrativa. También se destaca por su obra poética.

Acerca del tiempo y el deseo

Así habló Alejandro Dolina par ael suplemento Radar de Página/12

Tengo una preocupación por el tiempo metafísica, no nostálgica. Es la preocupación que según Heidegger tenían los que enfrentaban ese hecho terrible que es que uno se va a morir, ése es el asunto. Pero es una preocupación que es existencial, si vos querés filosófica, pero no nostálgica. Si vos me preguntás cuál es la época más feliz de mi vida, te diría que este momento, el hoy, porque no puede ser de otra manera: cuando uno empieza a ver que el momento más feliz ya pasó, algo malo está sucediendo. Eso es una cosa que uno debe hacer ocurrir naturalmente. ¿De qué manera? Luchando por conseguir lo que uno desea, es el asunto del deseo, si todavía tenés fuerzas para luchar por tu deseo y hacer que cada tanto consigas lo que quieras; estoy pensando en el amor, nada más, no estoy pensando en camionetas. Entonces, el momento de felicidad es el presente. Claro, está el deterioro, y ésa es la preocupación: ¿hasta cuándo podré decir esto que digo hoy? Una amiga me decía, sin embargo, para continuar con la objeción, es decir que en algún momento uno decae, ya no tiene la posibilidad de ser deseado y entonces ya no puede decir esto que digo, acerca de que soy feliz hoy. Me decía esta amiga que después de cierta edad uno ya no puede funcionar como objeto de deseo con la misma intensidad. Un señor se queda pelado, una señora engorda, cosas banales, pero evidentemente el deseo nace, como asegura Octavio Paz, como ya aseguraba Platón, nace con la visión de un cuerpo hermoso, con la visión de algo grato, de un tipo que se mueve y que produce una atracción. Bueno, en algún momento uno deja de producir esa atracción y sobreviene, me decía mi amiga, una especie de sexualidad de segundo orden, erotismo de Primera B, cuando uno no hace sino un ejercicio de resignación. Sin embargo, siempre en la sexualidad y en el erotismo hay un grado de resignación, en todas las edades: si no hubiera esa resignación cósmica, la raza hubiera desaparecido hace mucho. Y funciona así la resignación, funciona casi como un autoengaño. Estaba por citar a Heidegger otra vez, que él decía que había una forma de vivir que no era auténtica y que consistía en estar engañándose todo el día para olvidarse de que uno es mortal. Algo así hay con el que se resigna a estar no con la mujer que más le gusta sino con la que le da bolilla. Y después hace una operación sobre su propio convencimiento para decir ‘no, ésta es la que yo quiero’; ‘éste es el tipo que me gusta’, dice la mujer que ya ha perdido sus encantos, que no tiene más remedio que conformarse con el hombre que no es el que ella soñó. Entonces se acomoda, se resigna, y la estirpe se prolonga. Pero mientras uno pueda evitar la llegada de ese día, uno debe de luchar. Creo que ésa es la lucha: tratar de que la intensidad de nuestra vida –no digo la felicidad: la intensidad, estoy hablando de luchas, también de intensidad política– esté hoy. Tratar de que sea éste el momento más intenso”.



Y así también habló para Critica de la Argentina:

"–¿Escribir es encontrar un sentido?


–Claro, ¿para qué otra cosa escribimos? Aunque sea un sentido artístico. El único sentido que tiene la vida es el amor, que es la razón de nuestra supervivencia, y el conocimiento. Ésas son las buenas noticias: a lo mejor existimos para cantar una milonga, para contar un cuento, para dar un beso, para aprender algo."



sábado, 13 de febrero de 2010

La más bella canción de amor



¡Nadie duerma! ¡Nadie duerma!
tú tampoco, oh Princesa,
en tu fría habitación
Mira las estrellas
que tiemblan de amor
y de esperanza.

¡El misterio está Dentro de mí,
mi nombre nadie sabrá!

¡No, no, junto a tu boca lo diré
Cuando brille la luz!
Y mi beso derritirá el silencio
que te hara mía!

¡Disipate, oh noche!
¡Tramontad, estrellas!
¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba venceré,
¡Venceré, venceré!
¡Venceré!

Nessun Dorma
"El Príncipe Desconocido"

jueves, 11 de febrero de 2010

No verte

Un día y otro día y otro día.
No verte.

Poderte ver, saber que andas tan cerca,
probable es que el milagro de la suerte.
No verte.

Y el corazón y el cálculo y la brújula,
fracasando los tres. No hay quien te acierte.
No verte.

Miércoles, jueves, viernes, no encontrarte,
no respirar, no ser, no merecerte.
No verte.

Desesperadamente amar, amarte
y volver a nacer para quererte.
No verte.

Sí, cada día nacer. Todo es nuevo.
Nueva eres tú, mi vida, tú, mi muerte.
No verte.

Andar a tientas (y era mediodía)
con Temor infinito de romperte.
No verte.

Oír tu voz, oler tu aroma, sueños,
¡Ay, espejismos que el desierto invierte.
No verte.

Pensar que tú me huyes, me deseas,
querrías encontrarte en mí, perderte.
No verte.

Dos barcos en la mar, ciegas las velas.
¿Se besarán mañana sus estelas?


Gerardo Diego
Poeta español (1896 - 1987)

lunes, 8 de febrero de 2010

Atrapa el pez dorado


"Las ideas son como peces.

Si quieres pescar pececitos, puedes Permanecer en aguas poco profundas. Pero si quieres pescar un gran pez dorado, tienes que adentrarte en aguas más profundas.
En las Profundidades, los peces son mas puros y Poderosos. Son enormes y abstractos. Y muy bellos.
Yo busco un tipo particular de pez importante para mi, uno que Pueda traducirse al cine. Pero allá abajo nadan toda clase de peces. Hay peces para los negocios, peces para el deporte. Hay peces para todo.
Todo, Cualquier cosa, aumento del nivel más profundo. La física moderna denomina ese nivel un campo unificado. Cuanto más se expande la conciencia, más se profundiza hacia Dicha fuente alcalde y es el que pescarse pez puede.
Los treinta y tres años que llevo practicando la meditación trascendental han sido clave para mi trabajo en el cine y la pintura y en Todos los Aspectos de la vida. Han sido un modo de zambullirme más a fondo en busca del gran pez ".


El futuro del cine


El modo en que vemos las películas está cambiando. Los iPod con video y los videos on-line lo están cambiando todo. La gente va a ver las películas en pantallitas minúsculas en lugar de en una gran pantalla. La buena noticia es que al menos dispondrán de auriculares. Creo que el sonido cobrará Todavía más Importancia. Subwoofers con Pero, por otro lado, se puede conectar el iPod un otro aparato y proyectar la imagen en una pantalla grande en casa, un buen sistema de altavoces y la tranquilidad del hogar para sumergirse en ese otro mundo.

La cuestión es que, Cuando Se abre el telón y se apagan las luces, tenemos que ser Capaces de entrar en ese mundo. Y en muchos sentidos, se está volviendo Muy difícil conseguirlo. La gente habla mucho en el cine. Y la imagen es pequeña y de mala calidad. ¿Cómo vas a otro Experimentar mundo?

Creo Que Será un camino plagado de Dificultades. Pero existe la Posibilidad de Disponer de películas muy limpias, sin arañazos, suciedad ni marcas de agua, sin rotos-y una imagen Que puede controlarse de infinitas maneras. Si cuidas muestras cómo una película, Puede resultar una bella experiencia que te abre las puertas de otro mundo. Todavía estamos buscando Fórmulas para conseguirlo. Pero el digital ya está aquí, el iPod con video ha llegado; basta con ser realistas y llevar DEJARSE.


Consejo

La Verdad Fragante conservación de la Tierra y moja el agua de vida.
La Verdad hace arder el fuego el aire y moverse, hace el sol brillar y crecer la vida.
Detrás de todo se esconde una verdad oculta. Encuéntrala y vencerás.

Sé sentir a ti mismo. Que tu voz Resuene, no permitas que nadie la manipule. Nunca rechaces una buena idea, pero nunca admitas una mala. Y la meditación. Es Muy Importante Experimentar ese Yo, esa conciencia pura. A mí me ha ayudado, de verdad. Creo que ayudaría una Cualquier cineasta. Asi que Empieza a sumergirte, un Estimular esa conciencia dichosa. Crece en felicidad e intuición. Experimenta la alegría de hacer. Y de este modo pacífico brillarás. Tus amigos se partirán muy felices contigo, felicísimos. Todo el mundo deseara Sentarse cerca de ti. ¡Y la gente te Dará el dinero!

Insiste

Es un negocio peliagudo. Quieres hacer arte, pero tienes que vivir. De modo que Necesitas un trabajo y en consecuencia A veces estás demasiado cansado para dedicarte al arte.
Pero si amas lo que haces, vas a seguir insistiendo de todos modos. Yo he tenido mucha suerte. A lo largo del camino vamos encontrándonos con personas que nos ayudan. En mi vida ha habido muchísimas personas que me han ayudado un DAR el paso siguiente. Y es una ayuda que recibes Porque tiene algo Hecho, por tanto, tienes que continuar en ello.
Asi que muchas de las cosas que me han pasado son resultado de la buena suerte. Pero yo diría: Intenta encontrar un trabajo que te deje algo de tiempo; Suficiente duerme poco y venir, y trabaja todo lo que puedas. Se disfruta mucho haciendo lo Que a uno le gusta. Quizás así se te abran puertas y encuentres un modo de dedicarte a lo que quieres. Confio en que asi sea.


El cineasta David Lynch (EE.UU, 1946) es el autor de "Atrapa el pez dorado", editado por Editorial Mondadori en enero del 2009.
Estas son sólo Algunas de sus obras magistrales:

* El hombre elefante (1980)
* Terciopelo azul (1986)
* Una historia verdadera / Una historia sencilla (1999)
* Imperio (2005)

domingo, 7 de febrero de 2010


La espera de una ola
Por Guillermo Saccomano *


Al terminar la temporada, Cuando la playa se vacía de veraneantes, Aparecen los surfistas. Los balnearios ya levantaron las carpas. La costa es un horizonte de viento, mar y arena. Entonces se los puede ver. Los surfistas Parecen haber estado siempre ahí, un unas brazadas de la orilla, esperando en la Rompiente,.

Ahora el mar les Pertenece como nunca. Y van a Permanecer agazapados en el agua,, Aun contra el presagio de una sudestada. Hay algo que llama la atención al verlos achicados en la distancia, Asomando apenas en la magnitud del Océano. Observarlos desde acá, desde la playa, en lo que dura esa espera, la espera de esa ola, tiene mucho de misterio y revelación.

A veces los surfistas Están desde la mañana temprano. A veces, si el día Empezó tormentoso, recién al mediodía Llegan, Cuando un débil resplandor se filtra entre las nubes densas. Entran sin embargo en el mar, se quedan un tiempo largo. Quien los observa se pregunta por qué no aprovecharon esa ola. Pero la ola que a El Observador Apropiada cálculo no es, con seguridad, la que está esperando ese surfista que Sujeta la tabla. Esa ola esperada es como un sueño personal, privado, inaccesible.

Sólo el surfista lo sabe que está esperando. Sólo él. Hay momentos en que el mar está demasiado calmo. La superficie se aquieta, es una extensión de sosiego. Y esa calma, se advierte, es una premonición. Después de un rato, indolentes, Empiezan a olas Formarse algunas.

Entonces los Surfistas se preparan. Aun desde lejos Puede advertirse ese suspenso del cuerpo sobre la tabla, los músculos en tensión, listos para el salto y el viaje a lo largo de la ola.

Con suerte, y no sólo con destreza, el envión Puede durar unos segundos largos. Acá, en esta Costa Atlántica, Las Olas Suelen ser engañosas en su duración, Quizá interminables para el observador, pero nunca lo bastante para el surfista. Si se quiere una ola Adecuada Hacen Falta entonces, además de reflejos, ese golpe de suerte que convertirá en Proeza ese tiempo tan corto del equilibrio vertiginoso en la cresta de espuma. Esperando Pero para que ese golpe de suerte OCURRA ES NECESARIO estar en el agua, siempre,.

Puede uno preguntarse cómo se explica ese misterio y esa revelación que está y no está en la ola. Quizá el misterio se explica en la espera. Y la Revelación, en la Fugacidad de ese deslizamiento en el que la Existencia, de golpe, es viento.

¿De qué estoy hablando?

De escribir.


* Escritor Argentino (1948), Asiduo colaborador de Página/12. Sus últimas obras son: "La lengua del malón (2003) y" El Pibe "(2006).

Miguel, Hijo de la luz

"La fecha de aparición de este trabajo es producto del azar aunque confieso que no me parece mal la coincidencia. Al fin y al cabo, visto desde la distancia, el 23 de febrero de 1981 fue el día en que el franquismo perdió su última batalla y nada mejor que celebrarlo con vosotros descorchando este manojo de canciones que, con versos del poeta de Orihuela, he preparado en la esperanza de que os conmuevan como a mí”, escribe Joan Manuel Serrat. El texto completo puede leerse en su pagina web  (http://www.jmserrat.com/serrat/index2.html).

España festeja este año el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández y, en el marco de estas celebraciones, Joan Manuel Serrat lanzará el próximo 23 de febrero un nuevo CD, Hijo de la luz y de la sombra, en el que casi cuatro décadas después de su ya célebre disco de 1972, aquel que traía “Para la libertad”, “Elegía” y “Nanas de la cebolla”, ha vuelto a musicalizar otros trece poemas de Hernández, desde textos de juventud como “La palmera levantina” hasta otros más famosos como “Tus cartas son un vino” o “Canción del esposo soldado”.

Para recordar su poesía:

Cerca del agua te quiero llevar
porque tu arrullo trascienda del mar.

Cerca del agua te quiero tener
porque te aliente su vívido ser.

Cerca del agua te quiero sentir
porque la espuma te enseñe a reír.

Cerca del agua te quiero, mujer,
ver, abarcar, fecundar, conocer.

Cerca del agua perdida del mar
que no se puede perder ni encontrar.

Fragmentos del poema "Hijo de la sombra"

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,

besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida


Fragmentos del poema de "Hijo de la luz y la sombra"
Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.

Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

(...)

No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia

y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

sábado, 6 de febrero de 2010

Aprender a plantar la línea con el pensamiento

"Ahora hay sol. Ahora no. Ahora hay sol. Ahora no. Ahora es rojo, ahora no. Ahora es rojo, ahora no. La niña, 7 años, una belleza irrespirable, no va a ser mucho más alta ni más pesada de lo que ya es ?a los 20 tendrá el diseño de gorrión ínfimo y fuerte que la acompañará por décadas? y está en el jardín de una casa del barrio de Belgrano, en Buenos Aires. Comienza el año 1924 y ella ha dejado de ser una niña cerril ?la piel blanquísima expuesta al agrio sol del mediodía, la infancia en una casa montaraz del chaco santafecino? para empezar a ser una urbanita de colegio inglés, y mira el sol que viene y va sobre un camino de ladrillos rojos: ahora es rojo, ahora no, ahora hay sol, ahora no".


Así comienza su artículo para el diario La Nación, la periodista Leila Guerriero. En su sección "Historia con nombre y apellido" nos acerca la vida y la obra de una artista monumental, Ides Kihlen. La lectura del mismo pueden completarla clickeando en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1230208&pid=8262229&toi=6278

Para saber más acerca de Ides, esta es su página web http://www.ideskihlen.com.ar/ , y aquí dejo algunas de sus obras. A disfrutarla... 




Serie de los Pescaditos, 2007.




Sin Título, 2007


Ritmo, 2000
Serie de los Ritmos

El poder de la imaginación

"...Yo iba a la escuela en la ciudad de Tucumán, y durante los meses de calor nos íbamos a una casa en el cerro con mis padres. Un día, con nueve o diez años, me contaron que había un circo maravilloso en la ciudad. Y yo dije: "voy al circo y vuelvo a tiempo a casa". Pero en el circo vi una muchachita, muy flaca, muy pálida, vestida de mariposa, montada de pie sobre un caballo y dando vueltas. Me enamoré. Y se me hizo tarde, y al llegar a mi casa encontré a mis padres desesperados. Tuve una penitencia: no podía leer libros ni podía ir al cine durante un mes. Dije: "bueno, ya que mis padres no me lo permiten, voy a contarme una historia a mí mismo. Me inventé una de un chico al cual sus padres castigan y por lo tanto los odia. Se escapa de la vigilancia metiéndose en una estampilla. Y así conocía el mundo y contaba cómo veía las distintas cosas de la vida, cocinas, amores en países extraños. Cuando terminé la historia, mi madre la leyó y me dijo: "¿qué es esto?", y le dijo a mi padre: "Hay que quitarle la penitencia, porque lo que está haciendo es más peligroso que lo que le prohibimos". Entonces, descucbrí que la imaginación tenía poder..."

Fragmento de la entrevista a Tomás Eloy Martínez, por el escritor Sergio Ramírez en la Revista Ñ.

En la imagen, Giuletta Masina en el personaje de "Gelsomina" en la película "La Strada" (1954) del maestro Federico Fellini.

martes, 2 de febrero de 2010













"La pregunta de sus ojos" / "El Secreto de sus ojos": una historia bien contada.

Me prometí que volvería. Y he vuelto



Cuando salí de ti, a mí mismo me prometí que volvería.
Y he vuelto.
Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.


Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
( De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día. )


Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía...


( Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)


Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría...


( Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas. )

Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería...


(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida.)

Poema "Llegada al mar" en Tierra sin Nosotros
de José Hierro, poeta español
1922 - 2002

lunes, 1 de febrero de 2010

Tomás Eloy Martínez

1934 - 2009

Historia no es sólo aquello que se cuenta del pasado; es también, y a veces sobre todo, el relato de lo que se omite, de lo que queda en los márgenes. En mayo de 1910 Argentina celebró el primer centenario de su emancipación de la Corona española. Pocos meses después, el adolescente Juan Domingo Perón fue llevado por su abuela paterna al Colegio Militar de la ciudad de San Martín, donde estudió amparado por una beca de misericordia. Venía de un hogar inestable, errante, y en el colegio descubrió el único modelo de familia que conoció en la vida. Se dijo que si aquello era bueno para él, también debía ser bueno para el país.


Con esa escena empieza el siglo XX en Argentina. Tres décadas más tarde, cuando alcanzó el poder, Perón puso en práctica las lecciones de disciplina y orden que había aprendido en la milicia. Organizó el país en torno a la figura de un líder fuerte, carismático, cuya palabra era ley. Si bien esos dictámenes dependían de la aprobación de instituciones formales, como las dos cámaras del Parlamento y las cortes de justicia, las instituciones respondían por lo general a los designios del líder. A ese modelo jerárquico y autoritario pueden atribuirse las alternancias civiles y militares que se sucedieron a partir de 1955 y que cerraron el camino a todos los proyectos de desarrollo. Desde entonces Argentina se convirtió en un campo de batalla entre facciones que se disputaban fragmentos de poder y que obedecían, todas ellas, a diferentes caudillos únicos intolerantes con las ideas de los otros. Cada uno de esos caudillos, a su turno, fue debilitando las instituciones, estimulando formas de corrupción cada vez más sofisticadas y más sometidas a la voluntad de quien estuviera al mando.

El peronismo domina la política argentina aun desde antes de que Perón regresara de su exilio en Madrid en 1973. Con el paréntesis de las dictaduras militares -que trataron, en vano, de aniquilarlo- se ha mantenido en el poder de una manera u otra hasta hoy y es posible que siga prevaleciendo durante otras dos o tres generaciones. Nadie, sin embargo, sabe con certeza qué es el peronismo. Y porque nadie sabe qué es, el peronismo expresa el país a la perfección. Cuando un peronismo cae, por corrupción, por fracaso o por mero desgaste, otro peronismo se levanta y dice: "Aquello era una impostura. Este que llega ahora es el peronismo verdadero". La esperanza del peronismo verdadero que vendrá está viva en Argentina desde hace décadas, como si se tratara de un imposible Mesías que iluminará el fin de los tiempos, cuando el país recuperará la grandeza de una vez para siempre.


Argentina, así, se ha ido tornando impredecible, un enigma ante el que se estrellan todas las respuestas. ¿Cómo imaginar el futuro inmediato, la celebración del segundo centenario de la independencia entre las brumas de un país a la deriva? Las instituciones siguen inestables. A diferencia de lo que sucede en Chile y Brasil, cuando un gobierno sustituye a otro, los técnicos y los cuadros medios del gobierno que se va son desalojados y reemplazados por funcionarios promovidos menos por sus méritos que por afinidad de intereses con el caudillo de turno. Así se derriban proyectos elaborados durante años, se ponen a prueba otros y las buenas experiencias acumuladas se derrochan. El seleccionado argentino de fútbol es una eficaz metáfora del país. Algunos de sus jugadores se cuentan entre los mejores del mundo y los clubes europeos pagan fortunas para tenerlos en sus planteles. En Europa deslumbran pero en Argentina fracasan. Se pasean desorientados por los campos de juego, después de que demasiados entrenadores les han dado directivas opuestas. La grandeza está en la imaginación de todos. Nadie parece resignarse a los límites de la realidad.

También el periodismo pierde la calma. Si el gobierno se crispa, si los humores se enardecen, el periodismo lo imita: se divide en facciones efervescentes, sordas a las razones de los bandos opuestos. El periodismo debería releerse a sí mismo. Muchos de los intereses y principios que defiende y predica hoy son inversos a los que defendía ayer.

A partir de lo que aparece ahora en la superficie de los hechos se vislumbra la silueta de un futuro más bien opaco, que en nada se asemeja al del primer centenario. En 1910 el gran Rubén Darío escribió un largo "Canto a la Argentina" impregnado de una imbatible fe en el futuro. "¡He aquí la región del Dorado, he aquí el paraíso terrestre,/ he aquí la ventura esperada!" La voz del gran Juan Gelman se oscurecía en 2004 al entonar su propio canto a la Argentina: "Cuando el dolor se parece a un país / se parece a mi país. Los/ sin nada envuelven con/un pájaro humilde que/ no tiene método".

En toda la despoblada extensión de Argentina se oyen tambores de guerra. La batalla por conservar el poder o por arrebatarlo es a vida o muerte. Sindicatos adictos al gobierno contra sindicatos adversarios; piquetes contra piquetes. Las calles de las grandes ciudades han entrado en ebullición. La justicia se mueve a paso lento, tratando de proteger las instituciones. Gracias a la justicia, el mejor legado del gobierno Kirchner no se ha perdido en el polvo de las reyertas. Los imperdonables crímenes de la dictadura, los robos de recién nacidos en cautiverio, las torturas despiadadas, los vuelos con prisioneros a los que se arrojaba vivos en el océano y en el río de la Plata, no van a quedar ya sin condena y sin memoria.

Que se haya recuperado la dignidad vuelve aún menos explicable que la educación agonice degradada en sótanos de negligencia que medio siglo atrás parecían imposibles. La influencia de la Iglesia, que ha sido siempre un poderoso factor de regresión e intolerancia, no cesa de crecer. La prédica de los últimos tiempos trata de llamar la atención sobre el escándalo de la pobreza, pero no recuerda que por la pobreza mueren cientos de madres adolescentes en abortos clandestinos y que la mortalidad infantil supera el trece por mil.

Todos los diagnósticos sobre Argentina del futuro inmediato son pesimistas, porque el país pone sus esperanzas muy en alto, evoca las grandezas del pasado y sigue creyendo en una superioridad que las dictaduras militares convirtieron en polvo.

Vale la pena entonces, volver los ojos y preguntarse dónde está ahora Argentina. ¿En qué confín del mundo, centro del atlas, techo del universo? ¿Argentina es una potencia o una impotencia, un destino o un desatino, el cuello del tercer mundo o el rabo del primero?

Siempre se creyó que Argentina estaba en un sitio distinto del que le habían adjudicado la geografía, el azar o la historia. Pero nunca hubo tanto divorcio entre la realidad y los deseos como en estos últimos seis años. Ya en 1810 una de las obsesiones argentinas era alcanzar la grandeza. Lo que ahora obsesiona al país es el miedo a la pequeñez. Para evitar ese derrumbe, se oye repetir una y otra vez: Somos grandes, estamos entre los grandes. La única lástima es que los grandes no se dan cuenta.

"Estamos llamados a iniciar una nueva era", escribía Juan Bautista Alberdi en 1838. Y después Sarmiento, Mitre, Martí, Roca, Darío: todos se sumaron al coro, todos esperaban que la grandeza se manifestara de un momento a otro. ¿Dónde estábamos entonces, en qué lugar? Éramos un inagotable cuerno de la abundancia: los ganados y las mieses se derramaban por los costados.

Hacia 1928, las estadísticas señalaban que Argentina era superior a Francia en número de automóviles y a Japón en líneas de teléfonos. A fines de 1924, el poeta nacional Leopoldo Lugones proclamó que los militares eran los "últimos aristócratas" del espíritu y les exigió que, espada en mano, ejercieran su "derecho de mejores", con la ley o sin ella y emprendieran cruzadas para imponer un "orden nuevo". Las sucesivas cruzadas de los "aristócratas del espíritu" -que culminaron en la guerra de las Malvinas, en los campos de concentración de la dictadura y en los cementerios de desaparecidos-, precipitaron el país en un desastre para el que todavía busca salida.

Pertenecer a lugares a los que sólo Argentina cree pertenecer; imaginarse árbitro, mediador, factor de decisión en pleitos a los que no ha sido invitada: tales son las antiguas maldiciones de la nación, los signos alarmantes de un destino descolocado. Los países del primer mundo se distinguen, a grandes rasgos, por tener seguros de desempleo, escasa o nula mendicidad, bajísimo índice de mortalidad infantil, educación laica, gratuita y obligatoria. Y trenes. Sobre todo trenes. Los trenes (más que cualquier otro medio de transporte) son el termómetro de cuándo un país anda bien y cuándo no. Vaya a saber por qué, pero la modernidad se mide a través de vagones puntuales, frecuentes y limpios, como lo descubrieron los alemanes del este cuando cayó el Muro y pudieron viajar, deslumbrados, en la segunda clase del expreso Francfort-Hamburgo.

Mucha de la infelicidad argentina nace de una lección que la realidad siempre contradice. A los niños se les enseña en las escuelas que son hijos de un país grande acechado por desgracias de las que no es responsable. Nunca le será fácil alcanzar la dicha a un país que cree tener menos de lo que merece y que desde hace décadas imagina que es más de lo que es. "¿Cómo se vive allá, en América Latina?", me preguntaba un amigo cuando volví del exilio. Argentina no estaba, entonces, en América Latina sino en ninguna parte: ni en el continente al que pertenecía por afinidad geográfica ni en la Europa a la que creía pertenecer por razones de destino. Estaba, como quien dice, en el aire. Lo peor es que cuando tenga que bajar, no sabrá dónde.

Por Tomás Eloy Martínez
Para el diario  "El País"  de España
 29 - 10 - 2009